domingo, 12 de octubre de 2014

Los experimentos de Milgram y Zimbardo, a revisión

Los experimentos de Milgram son tan conocidos que no necesitan presentación. Junto con los experimentos de Solomon Asch y el de la cárcel de Stanford de Philip Zimbardo está entre los clásicos de la Psicología Social. Los resultados de todos ellos fueron tan impactantes que están en todos los libros de texto de Psicología, por lo menos por ahora, porque hay una tendencia en los últimos años a criticarlos y cuestionar su validez. 

Aquí tenéis una crítica del de Stanford de Zimbardo, realizada por Peter Gray, un profesor de Psicología autor de un libro de texto, donde explica las razones para no haber incluido el experimento en su libro de texto. Básicamente, argumenta que Zimbardo indujo y provocó los comportamientos de los estudiantes. Con respecto a los experimentos de Milgram, la crítica principal proviene de una autora, Gina Perry, que ha publicado un libro titulado Behind the shock machine: The untold story of the notorious Milgram Psychology experiments. Podéis leer un artículo resumiendo su posición aquí. Otra evaluación crítica de los experimentos de Milgram la podéis leer aquí y la revista Aeon acaba de sacar un estupendo artículo (como la mayoría de los suyos) sobre los experimentos.

No me cabe duda de que unos experimentos tan antiguos como estos (éticamente imposibles de repetir hoy en día) tienen todos los problemas metodológicos del mundo pero sospecho que las críticas a los mismos no son solo técnicas y académicas sino que el fondo de este revisionismo es negarse a aceptar la visión de la naturaleza humana que estos experimentos nos muestran. Según ellos, la situación tiene una gran importancia en nuestra conducta, hasta el punto de imponerse sobre nuestros valores internos. Estos experimentos nos dicen que hay un guarda de campo de concentración y un genocida dentro de nosotros y eso es muy difícil de aceptar. Necesitamos una visión más positiva de nosotros mismos y creer que nosotros no actuaríamos así.
Solomon Asch

Hay que tener en cuenta el contexto de estos experimentos. Los tres autores citados, Milgram, Asch y Zimbardo, son de origen judío y en los años posteriores a la II Guerra Mundial había una necesidad de entender lo que había pasado (Dorwin Cartwright dice que el hombre que más ha hecho por la Psicología Social ha sido Adolf Hitler), cómo era posible que los alemanes hubieran seguido a sus líderes hasta el extremo que lo hicieron. Por lo tanto, tenemos que entender estos experimentos como pequeños simulacros de situaciones terribles que habían ocurrido recientemente. 

Es un debate milenario el de si los seres humanos somos buenos o somos malos, si somos egoístas o somos altruistas. Mucha gente prefiere pensar que somos altruistas, colaboradores y dispuestos a hacer el bien. Pero es un debate mal planteado porque parte de la base de que el egoísmo es malo y el altruismo es bueno y si algo nos enseña la historia (y estos experimentos en menor medida) es que la causa de los mayores genocidios y crímenes contra la humanidad no han sido los instintos egoístas sino nuestros instintos grupales, nuestra tendencia a defender al grupo, nuestra colaboración y altruismo para con los miembros de nuestro grupo. El altruismo también puede ser malo. Como dice Ambrosio Garcia Leal, los ideales patrióticos, religiosos o de cualquier otra índole, asociados a la identidad tribal, han sido mucho más destructivos a lo largo de la historia humana que el egoísmo individual. Lo peor de nosotros es el egoísmo grupal.

Y ese egoísmo grupal se basa en la obediencia, el conformismo, la lealtad al grupo, etc., cuestiones que pretendían estudiar los autores citados. Es relativamente fácil luchar contra los enemigos pero es mucho más difícil enfrentarse a los “amigos” a los miembros del propio grupo y desobedecer cuando las acciones se presentan como buenas para el grupo (nación, grupo de creyentes…). Es trágico pero las mayores barbaridades cometidas a lo largo de la historia las han cometido personas que creían estar haciendo el bien, el bien para su patria o incluso para toda la humanidad. 
Philip Zimbardo

Sólo un ejemplo de la influencia de esta lealtad al grupo. Cuando los llamados escuadrones de la muerte, los Einsatzgruppen, que ejecutaban judíos en el frente del Este, iban a actuar, los mandos formaban a sus hombres y una vez todos unidos daban la oportunidad de que el que no quisiera ir se saliera de la formación. Desgraciadamente, eran muy pocos los que se salían. Pero si el planteamiento hubiera sido al revés, si los mandos hubieran pedido que los que quisieran formar parte del escuadrón se apuntaran y formaran habría sido más fácil negarse. Tal como lo hacían era muy diferente abandonar a tus compañeros, criticar implícitamente lo que iban a hacer y ser un traidor a los tuyos que sumarte voluntariamente a una ejecución.

Después de la II Guerra Mundial hemos vivido más guerras y genocidios, en Vietnam (matanza de My Lai), en la antigua Yugoslavia, en Ruanda…, hemos visto lo que ha ocurrido en la prisión de Abu Ghraib, por citar solo algunos ejemplos, y mi impresión es que Milgram y Zimbardo tienen razón. Aunque fuera cierto lo que dice Gina Perry de que el 60% de los sujetos de los estudios de Milgram desobedecieron, el dato me sigue pareciendo terrible. No tenemos que dejar que los árboles nos impidan ver el bosque. Estamos hablando de una autoridad que es simplemente un psicólogo con bata y de unos sujetos experimentales que no se juegan nada (creo que 4 $ dólares y pico que no queda claro si los cobraban en cualquier caso). Imaginaos ahora que estamos en tiempos de guerra y que el que da las órdenes es un mando de las SS (o los representantes de tu gobierno legítimo) y que lo que tú hagas o dejes de hacer va a influir en la suerte de tu familia y de tu nación. Yo personalmente no tengo mucha duda de lo que la mayoría de la gente haría.

Coda: Comento esto al final porque es muy especulativo y os puede parecer llevar las cosas demasiado lejos. Los que leéis este blog me habréis oído hacer referencia a la idea de Jonathan Haidt de que el ser humano tiene un interruptor que nos permite funcionar en modo chimpancé (individual, egoísta)  y en modo abeja (como un eslabón de algo más grande, de un grupo o de una colmena). La última vez que lo he comentado ha sido al hablar del suicidio masivo de los fieles del Templo del Pueblo en la Guyana. Pues bien, Milgram explicaba la obediencia de sus sujetos con la expresión de que los sujetos pasaban al modo “agencia” en el que ellos sentían que no tenían ninguna responsabilidad porque cumplían órdenes de una autoridad. No deja de sorprenderme el parecido con el interruptor de Haidt. 

Y también es interesante en este sentido plantearnos si ese modo abeja supone en realidad funcionar como un superorganismo, como un hormiguero, una colmena o como lo hacen las termitas. En su libro El Azar Creador Ambrosio Garcia Leal comenta una charla con Lynn Margulis en una cena (Garcia Leal ha traducido algunos de sus libros) en la que Margulis comentaba la posibilidad de que en un futuro la humanidad pudiera llegar a convertirse en un superorganismo. Garcia Leal le dijo a Margulis entonces que eso le parecía muy improbable pero sin embargo dice que ahora no está tan seguro (por ejemplo empieza a ver parecidos entre Internet y un sistema nervioso rudimentario de una “superhumanidad”). Si nos fijamos en el caso del suicidio de la Guyana del Templo del Pueblo vemos a los creyentes como si fueran un hormiguero actuando de forma conjunta, un grupo en el que han desparecido los intereses individuales y el individuo queda sumergido en la colectividad. Esta sensación de estar viendo un hormiguero es todavía mayor al observar los desfiles de los nazis en esas impresionantes imágenes históricas en blanco y negro. En definitiva, más vale que tengamos cuidado con ese modo “agente” o “abeja”.

@pitiklinov



sábado, 11 de octubre de 2014

Agricultura y Personalidad

(Publicado originalmente en La Nueva Ilustración Evolucionista el 12-07-2014)


Si tus ancestros fueron agricultores durante mucho tiempo, desciendes de gente que decidió que era mejor vivir de rodillas que morir de pie.
-Gregory Cochran y Henry Harperding

Hay quien cree que la evolución humana se detuvo hace mucho tiempo, unos 50.000 años, por poner un a fecha, antes de que el humano moderno saliera de Africa, y que todo lo que ha venido después ha sido evolución cultural exclusivamente. Uno de ellos, Stephen Jay Gould escribió: “No han ocurrido cambios biológicos en los humanos en 40.000 o 50.000 años. Todo lo que llamamos cultura y civilización fue construido con el mismo cuerpo y el mismo cerebro”. Sin embargo, Gregory Cochran y Henry Harpending, en su libro The 10.000 year explosión, plantean no sólo que el cambio genético ha continuado, y continúa actualmente, sino que se ha acelerado. Según ellos la evolución ha ido 100 veces más rápida en los últimos 10.000 años que en los 6 millones de años previos.

Una de las presiones evolutivas que más ha actuado sobre nuestro genoma es la agricultura. Ya hemos hablado aquí de los cambios que supuso la agricultura, no todos ellos positivos ( aumento de infecciones y cambios en la nutrición que llevaron a la posibilidad de hambrunas). Estas presiones han llevado a cambios en nuestro sistema inmune para combatir esas infecciones y a cambios metabólicos para la adaptación a las nuevas dietas ( el ejemplo estrella, la tolerancia a la lactosa). Pero Cochran y Harpending proponen que la agricultura produjo también cambios psicológicos y cognitivos.

Pero antes de hablar de esos cambios recordar que la agricultura propició la aparición de diferencias de clase, acumulación de riquezas y la aparición de unas élites, entendiendo élites como aquella gente que vive del trabajo productivo de otros. Aparecieron también sistemas de gobierno más sofisticados y una jerarquía más marcada mientras que, antes, las sociedades de cazadores recolectores eran más igualitarias. Los agricultores no podían abandonar sus granjas y marcharse a otro sitio con tanta facilidad, así que tuvieron que someterse a la autoridad. La personalidad de mente más independiente del cazador recolector se quedó anticuada. Las personas agresivas y combativas habrían sufrido una reducción de su éxito reproductivo. Al haber estados más fuertes, ser agresivo no compensaba porque la ley y el orden no hacían necesario combatir para autodefenderse.

Gregory Cochran
Lo mismo que un granjero no se beneficia de que uno de sus toros mate a otro, las élites gobernantes tampoco se benefician de que un granjero mate a otro y así ellos se queden sin su gallina de los huevos de oro, sin un productor de su riqueza. Por lo tanto, las élites habrían domesticado a la gran masa de agricultores y la frecuencia de los alelos que favorezcan la agresividad se habría reducido. Selección para sumisión a la autoridad suena muy parecido a domesticación. Hemos comentado aquí las ideas de Bruce Hood sobre que somos una especie autodomesticada, y en ello coinciden Cochran y Harpending, quienes nos recuerdan también la disminución del cerebro humano, los experimentos de Belayaev, etc., de los que habla Bruce. Cochran y Harpending propone que las élites jugarían en la domesticación humana el papel que los granjeros juegan en la domesticación de los animales y plantas (también hemos hablado aquí de que siempre nos olvidamos de la selección social).

Si esta tesis de Cochran y Harpending fuera cierta, una predicción que se deduce de ella es que pueblos que no hayan experimentado una larga tradición agricultora se someterían con más dificultad y serían más “independientes” y “rebeldes”. En cualquier caso, ambos autores insisten en que  la agricultura selecciona unos valores que sólo podemos llamar burgueses, valores que hacen que un hombre sea exitoso, pero no precisamente muy interesante. Uno de estos rasgos seleccionados por la agricultura sería la capacidad de diferir la gratificación por largos periodos de tiempo. Esto es una necesidad práctica de la agricultura y ganadería ya que hay que  guardar una parte de la cosecha y un cierto número del ganado para criar luego y para la cosecha siguiente. Los cazadores recolectores no tienen esa tradición de autonegarse. Cuando se ha intentado enseñar a los Bushmen a ser ganaderos la experiencia ha acabado prematuramente cuando se han  comido todas sus cabras. Los cazadores recolectores vivían al día y no estaban tan obsesionados por el mañana. Tendrían que reprimirse en otras cosas, por supuesto, pero probablemente el futuro ocupaba menos lugar en sus mentes que en las de los agricultores. Por lo tanto, se necesita un cierto tipo de personalidad: paciencia, autocontrol, pensar a largo plazo y diferir la satisfacción inmediata…para ser agricultor, y la selección natural habría hecho que esas personalidades fueran más comunes entre gente dedicada a la agricultura.

Henry Harpending
La agricultura condujo también al nacimiento de la propiedad. Entre cazadores recolectores existió probablemente el hecho de que una tribu reclamara un territorio como propio para la caza frente a tribus rivales, pero no existía la propiedad individual de la tierra, ni prácticamente de ningún objeto porque no se podían acumular bienes y era muy poco lo que se podía llevar encima. Tampoco eran egoístas a la hora de compartir comida, sólo tenéis que intentar comer una jirafa antes de que se pudra,  aunque la mujer y los hijos ayuden y lo intenten  con todas sus fuerzas, es imposible, así que compartirla era mucho más efectivo, no compensaba ser egoísta. Los granjeros, por contra no podían compartir sus semillas o sus vacas. 

Una vez que apareció la propiedad privada, la pereza también disminuiría. Trabajar duro recompensaba al producir más bienes para alimentar mejor a los hijos y familiares. Y así comprar más tierra y acumular más recursos.  Los cazadores recolectores no podían hacer eso. Así que una vez que llenaban sus estómagos no trabajaban más, se dedicaban a cotillear, cantar, y hacer el vago. Cuando la ley y el orden llevó a un aumento de la densidad humana, los agricultores tenían que trabajar cada vez más duro para sobrevivir. La selección natural favoreció a la gente ( rara entonces) a la que le gustaba trabajar aunque hubiera suficiente para comer. Probablemente de aquí venga nuestra obsesión por trabajar cada vez más para vivir totalmente estresados.

En resumen, la hipótesis de Cochran y Harpending es que, a lo largo del tiempo, todas estas conductas propias de hormigas, que no eran confortables para los cazadores recolectores, aumentaron en frecuencia y personalidades egoístas, trabajadoras, autonegadoras y dóciles se extendieron en la población. Se inició así un camino por el que seguimos avanzando en la actualidad.

@pitiklinov

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martes, 7 de octubre de 2014

Evolución de la Negación de la Realidad (Segunda Parte)

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 23-06-2014)

La especie humana no puede soportar demasiada realidad
-T. S. Eliot

Ajit Varki
En la entrada anterior hablábamos de la gestación del libro Denial, de Varki y Brower, y adelantaba su tesis principal, que paso a desarrollar en este post. 

Una característica principal de la especie humana es su capacidad para ponerse en el lugar del otro, la Teoría de la Mente, y entender así sus acciones, incluso imitarlas, si queremos. Algunas otras especies sociales (delfines, primates, elefantes, algunos pájaros…) muestran elevados niveles de inteligencia y también un cierto grado de autoconocimiento, como demuestran por ejemplo en el test del espejo, de Gallup. A pesar de tales capacidades, ninguna de estas especies ha llegado a desarrollar una Teoría de la Mente completa (se discute el grado de Teoría de la Mente de estos animales pero, sin duda, es más rudimentaria que la del ser humano) que llegue al grado de entender que los otros son conscientes de ellos mismos. Sin Teoría de la Mente, muchos de los logros del ser humano no habrían sido posibles. Por lo tanto, la pregunta es: ¿Por qué sólo los seres humanos han sido capaces de desarrollar esa habilidad tan poderosa mientras que otras especies con autoconocimiento no lo han conseguido?

Habría dos posibles respuestas. La primera posibilidad es que los mecanismos neurales necesarios sean muy raros, una extraña combinación  de cambios celulares y moleculares, que sólo ocurrieron una vez, en nuestra especie. Según esta visión, una Teoría de la Mente que sirve para leer la mente de los otros es algo muy bueno y la selección natural habría actuado sobre la rudimentaria Teoría de la Mente para desarrollarla a tope. Esta es la teoría más popular, aunque no se ha encontrado mecanismo alguno que nos diferencie de nuestros primos cercanos. La segunda posibilidad, la que proponen Varki y Brower, es que la adquisición inicial de Teoría de la Mente tenía en realidad consecuencias negativas para el individuo. Por lo tanto la capacidad de mantener y propagar esta habilidad dentro de la especie habría sido repetidamente bloqueada a lo largo de la evolución: existiría una barrera evolutiva psicológica, que sólo los seres humanos fueron capaces de saltar (fijaos que en la teoría alternativa la barrera no es biológica sino psicológica).
Danny Brower

Suponiendo que aceptemos el planteamiento hasta aquí, ¿cuál sería esa barrera psicológica? Un individuo de una especie que consiguiera una Teoría de la Mente completa por primera vez entendería que los demás son personas como él, y sus intenciones y deseos. Esto, a primera vista, parece un atributo muy positivo, con ventajas incluso para manipular la mente de los demás. Correcto. Pero, a la vez, presenciar la muerte de un individuo de nuestra especie llevaría a alguien con Teoría de la Mente completa a ser consciente de su propia mortalidad y del riesgo de muerte (mortality salience). Dada la existencia en los mamíferos de mecanismos reflejos para reaccionar ante el riesgo de muerte, el conocimiento de la propia mortalidad induciría un grado extremo de miedo a la muerte. Un humano actual puede manejar esos miedos por medio de la racionalización y calibrando el riesgo. Pero los primeros individuos que entendieran la mortalidad no serían capaces de racionalizar ese miedo porque no existiría un conocimiento previo en el que apoyarse, y porque no había otros individuos con los que consolarse hablando de ese riesgo (estamos hablando de los primeros seres en darse cuenta de su propia mortalidad…). Aparecería un gran miedo y ansiedad, e incluso, tal vez, depresión e ideas suicidas. 

En ese estado, el individuo conocedor de su propia mortalidad (tanatofóbico) se dedicaría, probablemente, a evitar los riesgos potenciales de muerte, incluyendo los relacionados con la competición por recursos y parejas. En otras palabras, la supervivencia personal del individuo tomaría prioridad sobre otras conductas que típicamente aseguran la supervivencia de la especie. Por lo tanto, este individuo sería menos capaz de tener éxito en esta competición y pasar sus genes a la siguiente generación, es decir, existiría una selección negativa al principio (y no positiva) de esta capacidad de tener Teoría de la Mente. Vamos a ver esto con más detenimiento por medio de un experimento mental.

Imagínate que eres un joven león. Como otros jóvenes leones adultos, te sientes muy frustrado porque el macho veterano de gran melena se queda con todas las leonas de la manada y, si quieres conseguir algo de acción, tienes que hacerlo a escondidas cuando él no esté mirando, lo cual ocurre muy rara vez. Si quieres reproducirte vas a tener que desafiar al macho dominante. Aunque la mayoría de especies han desarrollado rituales estereotipados de combate, que evolucionaron para seleccionar al mejor macho limitando el daño a los otros, existe un riesgo real de muerte o de resultar gravemente herido. ¿Qué harías? Si fueras un macho inconsciente, que sigue los dictados de la selección natural,  pelearías, tu fitness, las posibilidades de éxito reproductivo, se dispararían si ganas. Pero si eres ese raro león que acaba de desarrollar  una Teoría de la Mente completa y tiene miedo a su propia muerte, te darías cuenta de que, si mueres, se acabó la historia, sería fabuloso tener hijos, pero, si fracasas, dejas de existir. Desde un punto de vista racional sería una locura morir para transmitir tus genes. Tras descubrir la muerte, sería más racional evitar el riesgo de muerte aumentando así las posibilidades de supervivencia personal. La vida nos coloca a veces en situaciones donde la fitness choca con la supervivencia. Un animal conocedor de la muerte que piense, escogerá supervivencia. La selección natural  escoge éxito reproductivo por encima de riesgo personal. Ser más “inteligente” aquí supondría una desventaja con respecto a los menos “listos”, que no piensan en la mortalidad. El conocedor de la muerte pondría evitar la muerte por encima de las oportunidades para reproducirse, y no pasaría sus genes de forma tan efectiva.

Unido a lo anterior, para que el conocimiento de la propia muerte se extendiera, sería necesario que más de un individuo de ambos sexos desarrollara esa capacidad al mismo tiempo, para que la característica se extendiera y estabilizara en una población. Según Varki y Brower, lo más probable es que estos episodios de aparición y desaparición de Teoría de la Mente y conciencia de la muerte hayan existido en muchas especies en los últimos millones de años hasta que los humanos rompieron la barrera. ¿Y cómo lo hicieron?

La solución sería que estos individuos con Teoría de la Mente completa desarrollaran simultáneamente la capacidad de negar la mortalidad y el riesgo de muerte. Esto requeriría mecanismos neurales que disminuyeran el miedo resultante al conocimiento de la propia muerte. Sin embargo, la aparición de un mecanismo neural específico para suprimir exclusivamente el miedo a la muerte sería muy difícil. Sería mucho más probable desarrollar un mecanismo más general  de negar la realidad (que incluyera el riesgo de muerte). Aunque no explican con detalle la base neurobiológica, dicen que desarrollar tal mecanismo neural no sería muy difícil y se puede conseguir por alteraciones de las vías de las respuestas clásicas de miedo, las que conectan corteza prefrontal y amígdala, que son las mismas vías que Tali Sharot utiliza para explicar el sesgo optimista de nuestra especie.

Es decir, tanto la Teoría de la Mente completa, como la negación de la realidad serían cualidades negativas por sí mismas, de forma aislada…pero la combinación de ambas tendría un efecto positivo: dos cosas negativas se cancelarían la una a la otra y darían un resultado final positivo. Una vez que esta combinación se extendiera en la población, podríamos obtener todos los beneficios de la Teoría de la Mente sin sus pegas. La negación de la realidad permitiría la aparición del optimismo y la confianza en uno mismo, que en un grado razonable son beneficiosos para el individuo y la especie. Según la hipótesis de estos autores, los humanos son la única especie existente con Teoría de la Mente completa que saltó la barrera al adquirir simultáneamente la habilidad mental de negar la realidad.

Para finalizar, dos últimos detalles. Por un lado, que los propios autores reconocen que esta hipótesis no se pude falsificar actualmente, pero es consistente con la información disponible y no hay datos que la contradigan (según ellos). Podría explicar también otras conductas como las conductas de riesgo de los adolescentes ( y adultos), la religiosidad, el sesgo optimista, el realismo depresivo, el suicidio, la angustia existencial, etc. Por otro lado, en cuanto a la fecha en que este salto habría tenido lugar ellos proponen el momento de la aparición de los humanos conductualmente modernos. Como es sabido, el ser humano anatómicamente moderno aparece hace unos 200.000 años, pero durante unos 100.000 años no aparecen las conductas propias del humano moderno. Varki y Brower proponen que este salto ocurrió justo antes de los humanos conductualmente modernos, hace unos 100.000 años.

@pitiklinov

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Evolución de la Negación de la Realidad

(Publicado originalmente en la Nueva Ilustración Evolucionista el 19-06-2014)

La gente muere todos los días, lo que nos hace conscientes de que somos mortales. Sin embargo, vivimos, trabajamos, jugamos, planeamos, etc., como si fuéramos inmortales. ¿Qué es más sorprendente que esto?
-The Mahabharata

Me niego a ser intimidada por la realidad nunca más. Después de todo, ¿qué es la realidad? Nada más que una corazonada colectiva…He hecho algunos estudios, y la realidad es la causa principal de estrés entre aquellos que están en contacto con ella…
-Jane Wagner

Ajit Varki
Una de las características más fascinantes del ser humano es nuestra capacidad para negar la realidad, y de eso trata el libro de Ajit Varki y Danny Brower, Denial. Self Deception, false beliefs, and the origins of the Human Mind. La historia de este libro es muy interesante, ciertamente diferente a lo que suele ser habitual. Ajit Varki es médico interesado en evolución y en una ocasión tuvo una conversación de menos de dos horas con Danny Brower, profesor de Biología Celular, y no se volvieron a ver nunca más. Varki había dado una charla en la Universidad de Arizona el 2 de Abril de 2005, y en la comida posterior se sentó junto con Brower, que era profesor allí. Brower le explicó que deberíamos preguntarnos por qué las habilidades mentales complejas se habían desarrollado sólo en  humanos. Si ser inteligente es tan bueno, ¿por qué somos la única especie que ha tirado por esa vía? El enfoque habitual es que algo especial ocurrió a nuestra especie durante su evolución y que tenemos que encontrar qué fue. Pero Brower enfocaba el asunto de otra manera. Para él, deberíamos preguntarnos qué es lo que estaba frenando la evolución de otras especies hacia una mayor inteligencia, no lo que promueve nuestra evolución en ese sentido. Muchos otros animales (delfines, elefantes, primates, ciertas aves…) tienen ya un nivel notable de inteligencia y autoconocimiento, y ha habido tiempo (millones de años) para que hubieran adquirido mayores habilidades todavía. ¿Por qué no lo han hecho?
Danny Brower

Según Brower, el paso siguiente a tener un conocimiento de uno mismo era tener un conocimiento de los demás, es decir, comprender que los demás también tienen autoconciencia, una mente, intenciones y deseos (Teoría de la Mente). Pero alcanzar una Teoría de la Mente plena implicaría darse cuenta de la muerte de los demás, y por lo tanto ser consciente de la propia mortalidad. Ser consciente de la propia mortalidad nos sumiría en el terror y sería una desventaja evolutiva, minaría nuestra motivación en la lucha por conseguir parejas y dejar copias de nuestros genes. La especie que diera ese paso desaparecería. Pero nosotros hemos pasado esa barrera evolucionista hacia la autoconciencia y Brower defendía que lo hemos podido hacer porque, de forma simultánea, hemos evolucionado mecanismos para negar la realidad y la muerte.

A Varki le impresionó la idea y le fue dando vueltas. Dos años después buscó el e-mail de Brower y le mandó comentarios e ideas, pero se desmoralizó mucho porque Danny no le contestó. Unos meses después localizó su número de teléfono en Internet y le llamó, pero se enteró entonces de que había fallecido en Octubre de 2007 de un aneurisma de aorta. Varki buscó bibliografía a ver si Brower había publicado algo sobre este tema y no encontró nada. Varki creía que la idea debía ser publicada y habló con Philp Campbell, editor jefe de Nature y decidieron que Varki publicara la idea como una carta al director. La carta, Sobre la unicidad humana y la negación de la muerte, apareció en Agosto de 2009 y la tenéis aquí.

Con la conciencia tranquila de haber dado a conocer las ideas de Danny, Varki se dedicó a otras cosas, pero entonces recibió un e-mail de la viuda de Brower, Sharon Brower que le dijo que Danny había estado escribiendo un libro sobre sus ideas y había completado un borrador antes de morir. Sharon se lo mandó y le animó a que acabar la tarea. Y ese es el origen de este libro, en el que Varki fusionó la base de Brower con añadidos y complementos propios.

Y como ya me he extendido bastante contando la gestación del libro, dejaré comentar sus contenidos para más adelante.

@pitiklinov

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sábado, 4 de octubre de 2014

Psicología Evolucionista del Liderazgo

El fenómeno del liderazgo-seguimiento lo encontramos en muchos animales sociales y también en la especie humana. No existen sociedades humanas sin alguna forma de liderazgo y éste aparece siempre, incluso cuando los grupos se proponen no tener líderes. Los expertos creen que el liderazgo-seguimiento es una conducta humana universal. ¿Cuál es su origen?

Existen básicamente dos teorías sobre el origen evolucionista del liderazgo:

1.- El Liderazgo-seguimiento como subproducto de la Dominancia. Algunos autores piensan que no existen adaptaciones para el liderazgo y el seguimiento, como tales, sino que estas conductas son subproductos de adaptaciones para la dominancia y la sumisión. Según esta teoría, ocupar el lugar de líder o seguidor viene dado por el lugar en la jerarquía. El que está arriba manda y al de abajo no le queda más remedio que seguir. Esta teoría puede servir para explicar el liderazgo en animales donde la dominancia es importante como lobos o gorilas, e incluso muchos líderes humanos son dominantes, pero se piensa que este modelo no explica del todo el fenómeno del liderazgo en humanos. Las jerarquías humanas se construyen muchas veces sobre el prestigio más que sobre la dominancia y muchos objetivos humanos como cazar un gran animal requieren coordinación y colaboración por lo que un sólo individuo no puede dominar al grupo ni monopolizar el resultado de la caza. La literatura psicológica tampoco apoya esta relación de liderazgo y dominancia. A la gente no le gusta ser dirigida por gente muy dominante y esos líderes despiertan sentimientos negativos. Las empresas con líderes dominantes funcionan peor y son abandonadas por más trabajadores. En sociedades de cazadores recolectores existen también mecanismos para parar los pies a individuos demasiado dominantes a los que se castiga con el ostracismo o incluso la muerte. Por tanto, no parece que la gente acepte de buen grado ser fuertemente dominada y que los que quieran mandar tienen que usar otras tácticas para persuadir y atraer seguidores.

2.- El liderazgo-seguimiento como una estrategia para la Coordinación Social. Una teoría evolucionista alternativa es que el liderazgo evolucionó (tanto en humanos como en otras especies) específicamente para resolver problemas de coordinación. En cualquier especie social un número importante de problemas adaptativos gira alrededor del tema de decidir qué hacer cuándo y dónde. El problema de coordinación clásico que da lugar a la emergencia de liderazgo es el del movimiento del grupo. Los animales sociales se mantienen vivos moviéndose en grupo pero ¿cómo deciden los animales cuándo y a dónde moverse? Este problema se resuelve cuando un individuo toma la iniciativa y los demás le siguen. Este tipo de liderato se observa en abejas guppies, hienas, delfines y mandriles. Una regla tan simple como “sigue al individuo que se mueva primero” puede producir algo similar al liderazgo. Si además asumimos diferencias individuales en la probabilidad de moverse primero esto puede producir de forma consistente líderes y seguidores. Pero además del movimiento o de otros problemas como dónde comer o cuándo, en el caso de los humanos el liderazgo sirve a otras funciones como resolución de conflictos entre individuos (también en otros primates), castigo, liderazgo en las guerras, caza y reparto de comida, enseñanza y promover la cohesión social.

Para que una característica o rasgo de personalidad evolucione tiene que estar asociada a unos beneficios. Los beneficios del liderazgo son bastante conocidos: los líderes tienen mejor salud, menor estrés, más estatus, más recursos y más éxito reproductivo. Los líderes tienen de media más hijos y más mujeres, en sociedades tradicionales por lo menos. Los que no están tan claros son los beneficios de los seguidores. Hay que decir que el fenómeno del seguimiento está mucho menos estudiado que el del liderazgo y en este sentido acaba de publicarse un trabajo muy interesante donde se sugiere que los macacos líderes y los seguidores tienen cerebros diferentes. Una ventaja podría ser no tener que realizar ningún esfuerzo por ser líder ( peleas que tienen un coste…) y disfrutar después de lo que consiga el grupo con un buen líder. Una posibilidad planteada por algunos autores es que el liderazgo y el seguimiento hayan sido seleccionados por su contribución al éxito de los grupos además de los individuos (hablaríamos de selección de grupo). En principio dentro de un grupo un seguidor está peor que un líder. Pero si hay competencia con otros grupos, un seguidor dentro de un grupo que tenga un buen líder puede obtener más beneficios que individuos en grupos que no tengan líderes o que tengan malos líderes, ya que estos grupos no conseguirían sus objetivos o lo harían en una menor medida. Es decir, el liderazgo podría ser una adaptación a nivel del grupo que emergió en la evolución humana porque las presiones entre grupos eran mayores que las presiones dentro del grupo. Dicho en términos coloquiales, más vale ser cola de león que cabeza de ratón.

Con respecto a las características que hacen un buen líder se han señalado en diversos estudios las siguientes: autoconfianza, atrevimiento, iniciativa, inteligencia (especialmente la inteligencia social: entender a los demás y manejar las relaciones sociales), extroversión, responsabilidad, fiabilidad, visión, integridad, competencia (habilidad o capacidades técnicas), sacrificio por y dedicación al grupo y generosidad y justicia. Una cosa curiosa que se ha observado en algunos experimentos es que los miembros más habladores del grupo se convierten a veces en los líderes, independientemente de la calidad de lo que dicen y aportan (se conoce como “efecto babble” así que ya sabes, si quieres ser líder habla mucho).

Con respecto a la edad, su relación con el liderazgo es complicada. Cuando  el conocimiento o la experiencia es importante la edad se correlaciona con el liderazgo pero en otras circunstancias, por ejemplo en guerras con otros grupos, entonces se necesita fuerza física y energía y en ese caso el liderazgo lo asume gente más joven. En este sentido es interesante la existencia de jefes para la guerra y jefes para la paz en sociedades como los navajos o los cheyenne. En cuanto al género, el liderazgo masculino es la norma en la mayoría de las sociedades. El estatus se asocia más a éxito reproductivo en los hombres y las mujeres se sienten atraídas por rasgos de dominancia. Así que los hombres suelen tomar los roles de liderazgo. Sin embargo hay que decir que en el mundo moderno cada vez se valoran más cualidades como la capacidad verbal y las capacidades de comunicación , cualidades en las que suelen sobresalir las mujeres. En algunos estudios se ha comprobado que las mujeres tienden a ejercer un estilo de liderazgo más democrático e igualitario y los hombres uno más controlador y autocrático, pero también se ha observado que cuando las mujeres entran en una ocupación tradicionalmente dominada por hombres adoptan un estilo de liderazgo  más controlador y autocrático imitando a los hombres. En cualquier caso, es posible que cada vez vayamos a un mundo más apropiado para el tipo de liderazgo ejercido por las mujeres. 

El enfoque evolucionista del liderazgo nos permite también ver algunas diferencias entre el liderazgo en sociedades tradicionales (cazadores recolectores) y el liderazgo actual y, tal vez, sacar algunas enseñanzas de ello. Por ejemplo, en las organizaciones modernas la selección de líderes se hace habitualmente de arriba abajo (top-down). Los jefes intermedios son elegidos por los jefes más altos o son traídos desde fuera de la organización. El proceso de selección consiste en valorar CV, tests y entrevistas con los jefes de la organización, no con los subordinados a los que van a mandar. Esto es totalmente diferente a lo que ocurría en el caso de los cazadores recolectores. En estas bandas el proceso de selección era de abajo arriba (bottom-up) y además no existen líderes formales  sino que el liderazgo depende de la tarea que se requiera. Por ejemplo, el líder requerido para dirigir la caza no tiene por qué ser el mismo que el que dirija la fabricación de armas porque alguien puede ser muy bueno manejando la piedra pero otro puede ser mejor organizador: el liderazgo cambia según la actividad. En este proceso bottom-up  se seleccionan características de valor universal como  integridad , persistencia, humildad, competencia, capacidad de decisión y visión que no suelen ser las que tienen los ambiciosos ejecutivos modernos. Actualmente se selecciona a los líderes por su capacidad de agradar a los superiores y no a los subordinados (normalmente a los que tienen que rendir cuentas es a sus jefes así que rápidamente entienden que se trata de complacer a los superiores y no a los subordinados). Sin embargo, hay algún estudio donde se ha comprobado que cuando los subordinados son incluidos en el proceso de selección los ejecutivos elegidos acaban teniendo más éxito. También sería interesante explorar el liderazgo compartido porque ningún líder puede tener las competencias ni conocimientos para liderar en todos los campos de la actividad de una organización.

En sociedades tradicionales el liderazgo se ejercía “desde delante” en actividades como la caza y la guerra. Es decir, se necesitaba fuerza física. La realidad es que esto nos sigue influyendo en la actualidad aunque ya el liderazgo moderno se ejerce “desde atrás”. Seguimos eligiendo líderes altos (por ejemplo en la mayoría de elecciones norteamericanas ha ganado el más alto) y líderes masculinos. Pero, como decíamos antes, las cualidades femeninas como comunicación, trabajo en red y equipo podrían ser más adecuadas en ambientes modernos. También es verdad que en circunstancias de guerra los votantes eligen líderes más fuertes y agresivos.

Otro aspecto que difiere entre el ambiente ancestral y el moderno es el del exceso de confianza de los líderes. En un grupo pequeño uno podía dejar de seguir a un líder  con ideas equivocadas que llevaran a decisiones erróneas o retirarle del poder. Sin embargo, en las compañías y estructuras modernas, que son mucho más jerarquizadas, el exceso de confianza de un líder puede ser catastrófico para su organización. También es un hecho que la dominancia forma parte de nuestra herencia y que los líderes tendrán la tentación de usar la coerción sobre sus seguidores si pueden hacerlo. Por ello habrá que intentar diseñar mecanismo que supriman las tendencias a la dominancia dentro de los grupos.

Resumiendo, los humanos han conquistado el planeta gracias a su capacidad de crear grandes organizaciones cooperativas de líderes y seguidores. Entender en profundidad los mecanismos psicológicos que subyacen al liderazgo y al seguimiento nos puede permitir elegir mejores líderes y diseñar organizaciones más efectivas.

@pitiklinov

Referencias:






sábado, 27 de septiembre de 2014

La Historia de Jim Jones y el Templo del Pueblo


Por no tener familia
heredé la familia de la humanidad.
Por no tener posesiones 
lo he poseído todo.
Rechazando el amor de uno 
he recibido el amor de todos
Rindiendo mi vida a la revolución
encontré la vida eterna.
Suicidio Revolucionario.
-Huey Newton (cofundador de los Panteras Negras)

Jim Jones nació el 13 de Mayo de 1931 en la ciudad de Lynn, Indiana, en un ambiente de segregación racial y de fundamentalismo cristiano. Su padre, James Thurmond Jones estaba enfermo por los gases que había respirado en las trincheras en la I Guerra Mundial y parece que era simpatizante del Ku Klux Klan, aunque no hay constancia de su pertenencia a ese grupo. Su madre Lynetta Jones era una trabajadora que instiló en su hijo su amor por los animales, una preocupación por los desfavorecidos y una gran imaginación. Jones recogía animales de la calle y parece que desde muy pequeño tenía claro que quería ser predicador porque en el garaje ya soltaba sermones a los perros y a los niños vecinos. El mismo Jones dijo que el Pentecostalismo al que estuvo expuesto de niño había sido una gran influencia en su vida. En cuanto a su infancia circulan anécdotas, cuya credibilidad es dudosa, que indicaban ya un cierto fanatismo como poner caca de vaca en la Biblia o mear en el cáliz cuando no estaba de acuerdo con ciertos sacerdotes que consideraba hipócritas. En aquel ambiente Jones desarrolló la preocupación por dos áreas que le acompañó toda la vida: la integración racial y el socialismo.

En 1954, como pastor asociado de la Laurel Street Tabernacle, Asembly of God, ya entró en conflicto con sus jefes porque insistía en que los negros se sentaran en las primeras filas. Enseguida formó su propia iglesia, la Community Unity Church y en 1955 la Wings of Deliverance que luego cambió de nombre a the Peoples Temple Full Gospel Church. El mensaje de Jones era de igualdad racial. Por ello fue colocado entre los puestos de honor del Indianapolis Recorder, un periódico negro y en 1961 fue nombrado director de la Comisión de Derechos Humanos de Indianápolis dedicado a integrar el departamento de policía, hospitales, bancos, agencias de préstamos y compañías telefónicas. 

Según su esposa, para cuando se casaron en 1949 Jones ya era un comunista comprometido. Se consideraba maoísta pero simpatizaba con Stalin y la Unión Soviética. El propio Jones hablaba de su ideología como socialismo religioso o socialismo apostólico. Posteriormente, el socialismo llega a ser en su ideología “Dios Todopoderoso, el Socialismo”. En 1959 tuvo a su hijo Stephan Ghandi Jones y adoptó otros niños de razas diversas en lo que él llamaba su “familia arcoiris”. En 1960 el Templo del Pueblo fue aceptado en la Iglesia Cristiana, Discípulos de Cristo, lo que le daba mayor respetabilidad (era una iglesia fundada en 1830) y fue ordenado ministro de los discípulos de Cristo.
Timothy Stoen

En 1969 el Templo del Pueblo se trasladó a Redwood Valley, en California y en esta época Jones conoció al abogado Timothy Stoen que se integró en la iglesia de Jones como dirigente y tendría una gran influencia en la suerte final del Templo del Pueblo. El caso es que Stoen quiso que Jones fuera el padre de su hijo (el más honesto, valiente y compasivo hombre del mundo)  y Jones se acostó con la mujer de Stoen, Grace Stoen. Pero cuando Stoen abandonó el Templo del Pueblo se inició un pleito por la custodia del hijo, John Victor Stoen, que estaba con Jones en Jonestown. Jones decía que era su hijo biológico y no estaba dispuesto a entregarlo. Todo este litigio influyó en agravar la paranoia de Jones y en su recurso al suicidio como salida.

En los primeros años 70 empezaron a aparecer los primeros artículos de prensa contrarios al Templo del Pueblo. En 1972 en el San Francisco Examiner el reverendo Lester Kinsolving criticó las pretensiones mesiánicas de Jones y la estructura autoritaria del Templo del Pueblo pero Jones consiguió parar los artículos y de los ocho que se iban a publicar sólo se publicaron cuatro. Pero desde entonces la prensa era percibida como un enemigo por el Templo del Pueblo. En 1973 desertaron ocho miembros situados en cargos dirigentes del Templo y fue en respuesta a este hecho que Jones empezó a hablar por primera vez de suicidio colectivo  como estrategia defensiva para evitar los ataques al movimiento. 

En los primeros años 70 el templo llegó a tener entre 3.000 y 5.000 miembros (el Templo llegó a hablar de 20.000). Jim Jones estuvo muy implicado en la política de San Francisco. Apoyó al candidato George Moscone en 1975 y Jones fue recompensado con el cargo de presidente de la San Francisco Housing Autority. La verdad es que Jones hacía un gran trabajo en todo lo referente al alojamiento y atención a pobres y desheredados y recibió varios premios por su trabajo humanitario. La revista Religion in Life le nombró como uno de los 100 pastores más importantes en 1975. Los Angeles Herald le concedió el premio “Humanitarian of the Year" en 1976 y también fue uno de los 4 premiados con el “Martin Luther King, Jr., Humanitarian of the Year”. A pesar de ello, Jones se sentía perseguido y en la celebración de 1977 en honor de los suicidas que se habían arrojado por el Golden Gate, dijo que él se sentía en un estado de ánimo suicida aquel día.

Debido a este sentimiento de persecución y su miedo al apocalipsis nuclear Jones empezó a pensar en mover su comunidad a otro lugar. Había conocido Guyana a la vuelta de Brasil donde estuvo en los años 60 y entonces empezó a negociar con el gobierno de Guyana y en marzo de 1974 llegaron a Guyana los primeros miembros del Templo. El gobierno de Guyana les cedió un terreno de 3.000 acres y en en Junio de 1974 un grupo de 15 miembros ya había empezado a despejar la jungla. En 1975 ya había 50 miembro del Templo en Guyana. Hay que decir que el Templo del Pueblo no era el único grupo religioso que se había establecido en Guyana; estaba también un pequeño grupo llamado The East dirigido por Les Campbell y otros dos grupos llamados Hashabah Yisrael, dirigido por dos maestros de Nueva York y The House of Israel, dirigido por David Hill. 

El 1 de Agosto de 1977 aparece en el New West un artículo muy crítico con el Templo del Pueblo en el que se dice que debería ser investigado por prácticas coercitivas, maltrato a los miembros, delitos financieros y por su influencia en la política local de San Francisco. Jones decide irse a Guyana y en Septiembre de 1977 ya hay 1.000 miembros en Jonestown. Con respecto a la composición demográfica de esta comunidad, 75% son negros, 20% blancos y el 5% hispanos, asiáticos y nativos americanos. Aproximadamente dos tercios son mujeres, casi 300 tienen menos de 18 años y 150 son mayores de 65 años. 

A lo largo de 1978, Timothy Stoen y los “traidores” al Templo -agrupados bajo el Comité de Familiares Afectados- presionan para recuperar la custodia de su hijo, así como para que se investiguen los abusos y presionan al Congreso. Al final el congresista Leo Ryan, representando al distrito San Mateo del norte de California decide ir a investigar a Jonestown y llega el 17 de Noviembre de 1978. Le enseñan la ciudad pero a la noche reciben la petición de 14 insatisfechos que quieren irse de Jonestown. Al día siguiente, de vuelta al aeropuerto para abandonar Jonestown se infiltra Larry Layton, de la seguridad de Jim Jones, entre los periodistas y fieles que regresaban a USA y dispara contra el grupo matando al congresista Ryan, a tres periodistas y a un desertor. 
Leo Ryan

A partir de ese momento, Jones comprende que es el final y que van a venir a por ellos. En los meses previos Jones había mantenido conversaciones con el cónsul soviético para ir a Rusia pero ahora eso sería imposible. Acorralado, Jones da la orden de cometer suicidio, algo que habían entrenado previamente en las llamadas “noches blancas”. Cuando se sentían amenazados Jones convocaba una “noche blanca”. En una de ellas había dado a beber un líquido a sus fieles diciendo que era un veneno y todos lo tomaron pero luego les dijo que era mentira aunque debían estar preparados. La idea del suicidio colectivo aparecía con frecuencia en los últimos meses en Jonestown y Jones había amenazado con ella a sus enemigos, como forma de disuadirles de actuar contra ellos.

El caso es que el suicidio esta vez se realiza  y desaparece toda la vida de Jonestown incluidos perros, peces y animales de granja. Mueren 914 personas, 260 niños, un ciudadano de Guyana y 913 norteamericanos. A esto hay que añadir que en las oficinas del Templo del Pueblo en la capital de Guyana, Georgetown, Sharon Amos con la ayuda de otro miembro del Templo mata a sus tres hijos y se suicida. Otra historia rocambolesca es las vueltas que dieron durante meses los cadáveres de esta gente (nadie los quería) hasta que fueron sepultados en un cementerio en California. Todo el mundo se distanció física y psicológicamente de este suceso, nadie quería tener nada que ver con él.

En cuanto a la ideología de Jim Jones algunos de los ingredientes eran:

  • El Dios del cielo de la religión tradicional no existe y si Dios existiera sería culpable de enormes crímenes contra la humanidad. Ese Dios mitológico (Dios buitre le llama Jones) era un egoísta patológico que crea el mundo por no aguantar la soledad y pide la adoración de los seres humanos (Jones dice que si el fuera Dios no habría creado el mundo y que habría preferido seguir estando solo). Además asocia al dios tradicional con la opresión política y la represión de la libertad humana. Casi todas las tiranías han contado con el respaldo del dios tradicional. En el catálogo de crímenes cometidos por este dios está que dos de cada tres niños pasan hambre, un mundo lleno de guerras, los indios muertos en Wounded Knee, los judíos muertos en el Holocausto y la opresión de los negros. Tal dios debería ser arrestado y condenado por actos criminales. Una de las bromas favoritas de Jones es que alguien le pregunta a Lucifer por qué se había ido del cielo y Lucifer contesta: pónte aquí, da vueltas en círculo y repite: “Aleluya, Dios sea alabado, Amén”. Al de unas vueltas el interrogador dice: “estoy harto de esto” y Lucifer le responde: “Pues por eso me fui”.
  • Al verdadero dios Jones lo llama el Principio, o Divino Principio, según la ecuación: “Dios es el Principio, el Principio es Amor y el Amor es el Socialismo”. A través del Divino Socialismo todas las personas pueden ser dioses. Por supuesto, Jones es este Dios encarnado y se declara la manifestación viva del Principio, del Amor y del Socialimo. Simplemente había sido elegido para ser Dios, el Mesias. Socialismo es para Jones que nadie puede poseer la tierra, ni el aire y que todo debe ser común.
  • Esta divinidad lleva asociada una dimensión paranormal: Jones decía que podía andar sobre el agua, convertir agua en vino, atravesar muros, pero también curar enfermedades y resucitar a los muertos. Presumía de que nadie de su congregación había muerto desde 1959 y decía tener poder sobre la muerte. En cuanto a las curaciones reconocía que no sabía cómo lo hacía. Por supuesto muchas de las curaciones eran falsas pero disparaban el efecto placebo y esto producía “verdaderas curaciones”. Jones decía que venía de otro planeta, que la Tierra no era el centro del espacio cósmico y que otros planetas estaban más evolucionados que nosotros.
  • El miedo a un apocalipsis nuclear. Pero esto no era exclusivo de Jones, sino propio de la época Recordemos que el mismo William Faulkner en su discurso de aceptación del premio Nobel en 1950 había dicho: “Sólo hay una pregunta: ¿Cuándo seré reventado?”. Jones desarrolló ese miedo en 1961 tras leer un artículo de la revista Esquire. Desde ese momento siempre estuvo preocupado por buscar un lugar donde su congregación estuviera segura.
  • Un sentimiento paranoico de persecución por parte de tres enemigos principales: el Gobierno USA, los traidores que habían abandonado la secta, representados por al agrupación de familiares preocupados, y la prensa. Su paranoia era desproporcionada, por supuesto, pero como suele ocurrir con la paranoia, también tiene un grano de verdad y es verdad que sí tenía enemigos que querían destruirle.
  • Jim Jones decía ser negro, un mesías negro, y tener un alma negra, un corazón negro y una conciencia negra. En USA los negros y los pobres son tratados como subhumanos y todos viven como en un exilio, USA es la nueva Babilonia, el antiguo Egipto, la imperial Roma, el Anticristo, el enemigo del Todopoderoso Socialismo. En un discurso en 1972 en Redwood Valley Jones contó que su madre, en un intento por salvar a la humanidad, había contactado mentalmente con otro planeta. En esta transmisión mental ella quería un hijo negro, con pelo negro y ojos negros pero tanto su padre como su madre tenían ojos azules y no podían tener un hijo negro. Pero su madre había contactado con la vibración cósmica negra y por eso Jim Jones había nacido negro. El 70-80% de los fieles del Templo del pueblo eran negros y su líder , entre otras cosas, hablaba de una liberación de los negros. Para entender este movimiento hay que situarlo también dentro de la historia de la religión negra en USA.
  • Para Jones lo negro es bueno y lo blanco es malo. A todo lo malo lo considera blanco. Por ejemplo, la Biblia es el texto del hombre blanco. Sorprendentemente declara que la Biblia no es un texto antiguo sino que fue escrito por el rey Jacobo I de Inglaterra en 1611 para servir los intereses del hombre blanco en el mercado de esclavos. 
  • Con respecto al tema del asesinato de los niños existía una ideología de sacrificio que consigue la redención, que tampoco es exclusivo de este movimiento, sino de muchas religiones. Jim Jones insistía en que no había que dejar que los niños cayeran en manos de USA y se les lavara el cerebro o fueran incluso asesinados por una sociedad que ellos veían como fascista. La muerte en Jonestown redimía a estos niños  de una vida deshumanizada en USA, como robots sin identidad humana y no como personas.
  • En cuanto al sexo, parece que hubo un intento de decretar abstinencia durante cuatro meses en Jonestown en 1977 pero la gente incurría en “sexo traidor” así que Jones lo permitió. Pero Jones prohibía las relaciones exclusivas entre parejas o matrimonios. No quería que la gente se enamorara, “ya estamos enamorados con la revolución”. El sexo, como todas las demás cosas, tenía que ser comunitario. Las relaciones sexuales uno a uno eran consideradas “sexo capitalista”. En palabras de Jones: “tienes que dar tu vagina, tu pene y tu culo si te lo piden, y si no puedes es que no eres un comunista comprometido”. Todo lo que llevara a vínculos individuales entre personas era rechazado por Jones ya que para él sólo había una gran familia. Los vínculos naturales tenían que ser sacrificados en nombre de la nueva familia.
  • Es muy curioso que había un Comité de las Relaciones que controlaba todo el tema de amoríos y romances entre la gente y el propio Jones fue denunciado ante él por tener relaciones sexuales sólo con blancos. Jones contestó que “el sexo es un acto hostil y que como él estaba contra los blancos sólo follaba con blancos”. Impresionante.

De todo lo anterior podemos sacar muchas conclusiones, una de ellas que la gente es capaz de creer, literalmente, cualquier cosa. Pero hay algo muy importante que Jones consiguió con todo el régimen de vida organizado en Jonestown: la muerte del individuo y la integración de todas las personas en una única comunidad o cuerpo. En ello, desde luego influyen las técnicas de lavado de cerebro, el duro trabajo, la falta de sueño, etc. Pero no podemos olvidar el significado espiritual que todo ello tenía para muchos de los fieles del Templo. Hay muchos testimonios de felicidad por formar parte de esa experiencia de ser parte de algo más grande que uno mismo. El discurso de Jones no sólo fue un mensaje, fue un mensaje “recibido”. En las cintas que se han estudiado con sus palabras se escuchan aplausos, ánimos y apoyo de la audiencia. Jones insistía. “no puedes separarte a ti mismo de tu hermano y tu hermana”. Todos estaban conectados entre sí. El universo simbólico generado por el discurso de Jim Jones era la posesión común de todos los que murieron en el suicidio colectivo. El acto revolucionario fue la afirmación simbólica de un millar de personas que dijeron: “No nos gusta el mundo tal como es”.

Jonathan Haidt habla de que el ser humano tiene un interruptor que nos hace funcionar en “modo chimpancé” o en “modo abeja”, es decir, en modo individualista o egoísta y en modo colectivista o grupal. Parece que Jim Jones (y otros líderes religiosos) saben dar con ese interruptor y pasar a sus fieles al modo abeja hasta llegar a creer que no tienen vida fuera del grupo. Esto no funciona en todos (unas 80 personas escaparon del suicidio de Jonestown), pero funciona en una mayoría importante. Los suicidas de Jonestown fueron pintados en la prensa popular como no americanos, no religiosos, no socialistas, locos y , al final, como no humanos. Pero la gente de Jonestown eran seres humanos y la muerte de Jonestown fue una muerte humana.

@pitiklinov

Referencia:


miércoles, 24 de septiembre de 2014

El Suicidio Religioso

Jim Jones
Si el suicidio  individual plantea interrogantes de todo tipo acerca de la naturaleza humana, el suicido colectivo es un misterio que se suele despachar con referencias a algún tipo de locura o de lavado de cerebro. El suicidio colectivo en la Guyana el 18 de Noviembre de 1978 de 918 personas seguidoras del grupo religioso el Templo del Pueblo, fue un shock para todo el planeta. Después ha habido más casos (aquí tenéis un listado de Wikipedia y en este estudio sobre el suicidios colectivos rituales tenéis alguno más). Desde el punto de vista evolucionista, el enigma es todavía mayor. ¿Cómo puede una población inmolarse, autodestruirse, acabar con sus propios genes presentes y futuros? (en la mayoría de los casos fallecen un número elevados de niños). Parece que este tipo de comportamientos es contrario a la lógica evolucionista y que  nuestro diseño no debería incorporar la posibilidad de cometer este tipo de actos. Que grupos de cientos o miles de personas  acaben con sus vidas en base a unas ideas - en definitiva, que unas ideas (habitualmente religiosas) tengan más fuerza que la propia vida- es una pregunta que pide a gritos una respuesta.¿Los genes construyen cerebros que construyen ideas que destruyen a los genes? ¿Cómo es esto posible?

Se conocen muchos casos históricos de suicidios de grupos de gente en el contexto de una situación bélica, sobre todo tras asedios, en los que todos los habitantes deciden suicidarse antes que caer en manos del enemigo: Numancia, Masada, el suicido conocido como Jauhar en la India y otros. También hoy en día, se han dado casos de pactos de suicidio entre gente frustrada que contacta por Internet y deciden suicidarse juntos. Pero la mayoría de los suicidios colectivos masivos conocidos tienen un componente ideológico religioso. Los casos más conocidos como los del Templo del Pueblo en Guyana (1978), la Orden del Templo Solar en Suiza (1994-1997, un grupo se suicidó años después de sus compañeros queriendo reunirse con ellos), la Puerta del Paraíso en San Diego (1997) o el Movimiento de la restauración de los diez mandamientos de Uganda( 2000) han ocurrido a finales del siglo XX por lo que se ha considerado que el suicidio religioso es un fenómeno postmoderno. Dado su agrupamiento en esas fechas se han planteado la existencia de un componente milenarista, también. Sin embargo, el precedente más claro de estos suicidios no tiene nada de postmoderno ya que se encuentra en la Rusia ortodoxa en los siglos XVII-XVIII: los Viejos Creyentes. 

Se trata de los Viejos Creyentes. En 1653 el patriarca Nikon realizó una reforma en la Iglesia ortodoxa rusa para acercar más los ritos rusos a los griegos originales. La reforma se llevó a cabo de una forma muy autoritaria y también arbitraria por lo que muchos monasterios y monjes se negaron a aceptarla produciéndose un cisma. Los poderes civiles apoyaron a Nikon y los viejos creyentes fueron excomulgados produciéndose luego enfrentamientos y rebeliones. En 1665 y 1666  pequeños grupos de seguidores de Kapiton, un monje rebelde se quemaron vivos. Otros grupos de viejos creyentes realizaron suicidios masivos en Siberia Occidental. En 1687 el fraile Ignatii y 2700 seguidores tomaron un monasterio, se encerraron dentro y dieron fuego al edificio (como el caso de Uganda). En 1689 y 1693 hubo más casos y algunos calculan que a finales del siglo XVII se habían suicidado unos 20.000 viejos creyentes (en general en situaciones en las que se sentían amenazados). Hay que decir que este grupo religioso sigue existiendo hoy en día (entre 1-2 millones de fieles) en algunos lugares de USA  (Oregon) y Canada, Australia, Alaska o Sudamérica, además de en Rusia. 

El suicidio religioso como un acto de afirmación de ciertos valores religiosos ha asumido cuatro formas básicas a lo largo de la historia:

1- El suicidio religioso se ha practicado como un ritual de purificación. La práctica mejor documentada de suicido ritual es la del seppuku japonés, como ritual de purificación del samurai que había caído en manos enemigas o fallado en sus obligaciones. Abriendo su abdomen lavaba o purificaba su honor. En la India las castas inferiores podían conseguir la purificación ritual por el autosacrificio, muriendo de hambre, cubriéndose de heces de vaca y dándose fuego, cortándose el cuello en el Ganges o ahogándose en su desembocadura y enumerando sus pecados. También los cátaros tenían la endura, un suicidio purificador dejándose morir de hambre.

2- El suicido religioso se ha practicado como una medio de liberación del sufrimiento. Los epicúreos y estoicos eran partidarios de elegir el momento de la propia muerte cuando la carga de vivir se hacía insoportable. En lugar de ser como los animales la muerte autoimpuesta era un ejercicio de voluntad y de auto determinación.

3- El suicidio religioso se ha practicado como una forma de venganza. Decía Gustavo Bueno que es posible que uno siempre se suicide contra algo o contra alguien. Tenemos el ejemplo de clásico de Sansón pero también se han registrado ejemplos en algunas sociedades tribales donde el suicidio  es una forma de buscar justicia cuando no se ha podido conseguir de otra manera. Se habla de suicidarse sobre la cabeza de alguien o en el cuello de alguien. Entre los Ashanti si un hombre se suicida en la cabeza de otro (delante de otro), ese sujeto debe suicidarse también o pagar 20 onzas de oro a la familia. Entre los Yoruba el hombre “responsable” del suicidio debe pagar también una multa a la familia. 

4- Finalmente el suicidio religioso revolucionario, de oposición contra fuerzas religiosas, políticas o militares que superan a los suicidas. Este podría ser el caso de los viejos creyentes.

Los suicidios colectivos modernos, como el del Templo del Pueblo en Guyana, tienen aspectos de los cuatro tipos de suicidio religioso. Primero, son un ritual que refuerza la pureza de la comunidad. Segundo, suponen una liberación del sufrimiento o el mal de este mundo (con el que están en desacuerdo), mucha veces huyendo a algún tipo de paraíso. Tercero, el suicido es una venganza; en el caso del Templo del Pueblo contra USA, la prensa y los traidores al movimiento. Por último el suicido del Templo del Pueblo es también un suicidio revolucionario contra la sociedad consumista y deshumanizada norteamericana. En palabras del propio Jim Jones, líder del grupo: “Nosotros no cometimos suicidio, cometimos un acto de suicido revolucionario protestando por las condiciones de un mundo inhumano”.

¿Tenemos alguna forma de comprender o explicar este fenómeno? Una primera aproximación es negar que tanta gente se quitara voluntariamente la vida y tantos padres asesinaran a sus hijos. En todos los casos hay dudas sobre la voluntariedad del suicido de algunos de los miembros del grupo, pero las pruebas apoyan que la gran mayoría consiente. Hay algunas notas de suicido en Jonestown alabando a Jim Jones y a la comunidad y diciendo que es lo más grande que les ha pasado en la vida. Y otros muchos testimonios.

Otra posibilidad es hablar de que los suicidas son gente de clases bajas, psicológicamente débiles y predispuestas. La realidad es que han ocurrido suicidios religiosos en países muy diferentes del mundo y en países ricos como Suiza y entre personas de alto nivel de educación.

Otra forma muy habitual es despachar el asunto hablando de que esto ocurre en sectas dirigidas por un líder mesiánico de dudosa salud mental que realiza un lavado de cerebro a los seguidores. 
Está claro que muchas de las ideas de Jim Jones se pueden considerar delirantes, pero lo mismo se puede decir de muchos  de los líderes y de las ideas de las religiones establecidas. Joseph Kibweteere, uno de los líderes responsables del suicidio de Kanunga parece que tenía historial psiquiátrico y estaba diagnosticado de Trastorno Bipolar. En cuanto al lavado de cerebro, en su libro ¿Esto es Paranormal? Richard Wiseman estudia el caso de Jim Jones y el Templo del Pueblo. Jones explotó la tendencia a la conformidad de la gente, como demuestran los experimentos de Solomon Asch. Jones engañó a los fieles con poderes sobrenaturales y curaciones, les separó de sus familias y les pedía sacrificios y rituales que unían mucho al grupo y otro tipo de técnicas de control. De acuerdo, todo eso nos puede responder al cómo del lavado de cerebro, pero no nos responde al por qué. ¿Cómo es posible que el cerebro humano esté diseñado de forma que permita estos lavados de cerebro? 

No conozco la respuesta a esta pregunta pero creo que la tenemos que buscar en la capacidad del ser humano para vivir en una realidad dual, como señala Yuval Noah Harari en su libro De animales a Dioses. Por un lado están los árboles, los ríos y los leones y por otro está la realidad imaginada de los dioses, las naciones y otro tipo de mitos e ideas. Según Harari, la cooperación humana a gran escala se basa en la aparición de la ficción, de mitos, ya que sin esos mitos unos extraños no van a querer ni poder cooperar efectivamente. De hecho, sugiere que lo que les faltó a los neandertales fue esa capacidad para la ficción y debido a ello no pudieron cooperar de manera efectiva en gran número y adaptar su comportamiento a los retos rápidamente cambiantes. Dos católicos que no se conozcan de nada pueden, no obstante, participar juntos en una cruzada o aportar fondos para construir un hospital, porque ambos creen que Dios se hizo carne humana y accedió a ser crucificado para redimir nuestros pecados. Dos serbios que nunca se hayan visto antes pueden arriesgar su vida para salvar el uno al otro porque ambos creen en la existencia de la nación serbia, en la patria serbia y en la bandera serbia. Para Harari, la verdadera diferencia entre nosotros y los chimpancés es ese pegamento mítico que une a gran número de individuos, familias y grupos, ese pegamento nos ha convertido en los dueños del mundo. Pero no hay dioses en el universo, no hay naciones, no hay dinero, ni derechos humanos, ni leyes, ni justicia fuera de la imaginación común de los seres humanos. 

Además, los mitos cambian y se adaptan a las circunstancias. Por ejemplo, en tiempos de los cazadores recolectores la religión era fundamentalmente animista y en ella los dioses son locales, no hay dioses universales: un árbol concreto, un río determinado, un espíritu particular… Pero al llegar la agricultura uno podría haber pensado que la mitología iba a desaparecer. Los relatos sobre espíritus ancestrales y tótems tribales eran lo bastante fuertes para permitir que 500 personas intercambiaran conchas marinas, celebraran un festival y se unieran para atacar una banda rival. Podríamos haber pensado que la mitología no podría haber capacitado  a millones de extraños para cooperar cada día. Pero resultó que los mitos son más fuertes de lo que nadie podía haber imaginado. Cuando la revolución agrícola abrió oportunidades para la creación de ciudades atestadas e imperios poderosos, la gente inventó relatos a cerca de grandes dioses universales, patrias y sociedades anónimas para proporcionar los vínculos sociales necesarios.

Entonces, la ideología y los mitos -creer en cosas que no vemos-  existen porque hacen que la gente coopere y prospere y haga más copias de su genes. Pero los mitos e ideas son un arma de doble filo como vemos en el caso del suicido religioso. Podemos retorcer y transformar la realidad dentro de un límite para nuestra conveniencia, pero pasado cierto punto la realidad virtual choca contra la realidad física y eso nos puede conducir a la extinción. Lo mismo que el alce irlandés se pasó con el tamaño de sus cuernos, puede que nosotros nos hayamos pasado con nuestra capacidad para imaginar otras realidades. El tiempo dirá.

@pitiklinov

Referencias:

Yuval Noah Harari. De animales a dioses. Breve historia de la humanidad. Debate 2014.

Richard Wiseman. ¿Esto es Paranormal? Por qué creemos en lo imposible.  RBA 2011

David Chidester. Salvation and Suicide. Jim Jones, the peoples temple, and Jonestown. Indiana University Press. 2003

Jorge Erdely. De Guyana a Uganda. Suicidios colectivos rituales. Revista académica para el estudio de las religiones