martes, 27 de noviembre de 2012

Estímulos Supernormales


El concepto de Estímulo Supernormal es una de esas ideas que es interesante conocer porque nos ayuda a entender algunos aspectos de nuestro comportamiento. Los primeros estudios de los estímulos supernormales, así como el propio nombre en sí, se lo debemos al etólogo premio Nobel de Fisiologia o Medicina, Niko Tinbergen ( por cierto perteneciente a la única familia con dos premios Nobel en sus filas ya que su hermano Jan Tinbergen fue ganador del primer premio Nobel de Economía en 1969, con Ragnar Frisch). 

Tinbergen realizó experimentos de muchos tipos, por ejemplo, con peces espinosos. El macho tiene un vientre de color rojo y defiende su territorio, donde construye un nido en el centro, y si otros machos entran en él les ataca, mientras que a las hembras las guía al nido para que pongan sus huevos. Tinbergen y sus alumnos construyeron peces falsos de madera pintada y fueron variando los modelos hasta descubrir que es el color rojo de la parte inferior  del cuerpo lo que constituía la señal para que el pez ataque. Sin embargo, el color no era lo determinante para detectar a las hembras. Los machos escoltaban a hembras falsas de madera al nido si tenían la tripa redonda, una característica  de las hembras cuando van cargadas de huevos. Pero lo más interesante de los descubrimientos de Tinbergen es que los peces falsos podían sobrepasar el poder de los estímulos naturales: los machos ignoraban a otros machos reales para atacar a peces falsos de madera que tenían un vientre pintado de un color rojo más brillante y llamativo que el natural. O escoltaban a una hembra falsa de madera con una tripa más abombada de lo normal en lugar de a una hembra real.

También realizaron experimentos con huevos de gansos y de pájaros. Por ejemplo, pintaron huevos falsos de un calor azul mucho más llamativo que los huevos reales de la especie y los pájaros dejaban de lado sus propios huevos y quería incubar los falsos. Algunos eran tan exageradamente grandes que el pájaro resbalaba por él y se caía pero continuamente volvía a intentar subirse encima. Tinbergen llamó a este fenómeno “estímulo supernormal” y publicó algunos trabajos explicando el concepto de que los instintos estaban codificados para responder a ciertos estímulos, o rasgos, y que la amplificación de estos rasgos podía engañar al animal. Por lo tanto, un estímulo supernormal es una versión exagerada de un estímulo al cual hay una tendencia a responder, o, dicho de otro modo, cualquier estímulo que desata una respuesta más fuerte que el estímulo para el cual evolucionó esa respuesta. Es interesante señalar que unas especies se sirven de este truco para atacar  a otras. Por ejemplo, el cuco pone unos huevos que a los padres adoptivos les resultan más llamativos y atractivos de incubar que los suyos propios; y las bocas de las crías de cuco cuando nacen, tienen también un color más llamativo lo que hace que los padres adoptivos las alimenten con preferencia a sus propios hijos.

El caso es que en la civilización moderna en la que vivimos, los humanos estamos expuestos a cantidad de estímulos supernormales sin que seamos conscientes de ello. Yo voy a mencionar algunos pero dejo a la imaginación del lector buscar muchos más:
  • Alimentos artificiales: Un bollo de chocolate relleno de chocolate y con chocolate caliente por encima, es un estímulo supernormal. La Coca-Cola es otro...la comida basura...Todos estos productos se aprovechan de una característica humana que es la apetencia por los dulces que se ha desarrollado tras millones de años de evolución. Los alimentos dulces, como las frutas, indicaban un alto valor calórico y por lo tanto hemos desarrollado una preferencia por ellos. La industria alimentaria diseña, apoyándose en este instinto, productos, como las bebidas dulces hipercalóricas, que gustan más a los niños y adultos que el agua.
  • Pornografía. El varón humano está diseñado para responder a los estímulos procedentes de una hembra humana real,  pero no para excitarse ante pixels en una pantalla, o manchas de tinta en una revista pornográfica. Sin embargo, como el macho humano está diseñado para responder ante claves visuales principalmente, es fácil engañarle con imágenes de una película o una revista. 
  • Los implantes mamarios de silicona, son un estímulo supernormal
  • La novela romántica, es un estímulo supernormal. April Gorry realizó un estudio en 1999 de 45 best-sellers de novela romántica en los que observó lo siguiente:
    • El punto de vista es el de la heroína y el argumento tratar de conseguir el hombre adecuado.
    • El héroe era siempre más viejo que la heroína ( de media 7 años, en la vida real los hombres suelen ser 3 años mayores de media que sus parejas)
    • Los héroes son altos ( 6 pies o más)
    • Adjetivos para describir al héroe: muscular, fuerte, grande, bronceado, guapo, masculino, activo, lleno de energía...
    • Rasgos de personalidad del héroe: audaz, tranquilo, seguro de sí mismo, inteligente.
    • Respuesta del héroe: declararle su amor, quererla más que a ninguna otra mujer de su vida, desearla sexualmente, considerarla única y desear protegerla.Si contrastamos todas estas observaciones con lo que dicen los estudios de la psicología amorosa femenina, por ejemplo los trabajos de David Buss, vemos que coinciden punto por punto con todo lo que buscan las mujeres en un hombre. Nos encontramos de nuevo ante la explotación de un instinto, de una tecla, en este caso de la naturaleza femenina.
  • Los programas de cotilleo son un estímulo supernormal. El ser humano es un animal social y para su supervivencia el mundo social es mucho más importante que el físico. Saber quién es aliado de quién, quién se acuesta con quién, quién odia a quién, de quién te puedes fiar y de quién no, es algo fundamental. Aquellos que tenían una buena información social la podía utilizar en su propio beneficio ( para buscar aliados, parejas, para vencer a enemigos...), y el que navegaba mejor el mundo social dejaría más copias de sus genes. Como las interrelaciones  sociales son complejas y variadas es imposible estar presente cuando ocurren y absorber la información directamente. Por eso la gente se muestra ansiosa por obtener esa información social indirectamente. El cotilleo es universal y esa avidez por la información social podemos considerarlo un instinto. Las televisiones lo que están haciendo con programas como los que tenemos a la tarde en todas las cadenas, o con Gran Hermano, es lo mismo que les hacía Tinbergen a los peces espinosos poniéndoles llamativos peces de madera de colores para que entraran al trapo: tenemos una avidez por conocer la vida de la gente y entonces ellos nos ponen a unas personas viviendo en un medio cerrado y encima una cámara en medio de la vida de esa gente...irresistible! un éxito absoluto.

Creo que con estos ejemplos es suficiente para que os hagáis una idea del juego que da este concepto de los estímulos supernormales. El hecho clave es que todos estos estímulos artificiales de la vida moderna tocan una tecla de la naturaleza humana. Nada puede tener el éxito que tiene la pornografía, el cotilleo, los móviles, la novela romántica, o el fútbol, que mueven todos ellos miles de millones de euros, si no se dirigen a un instinto previo del ser humano. No creo que una televisión que se dedicara a retransmitir partidas de ajedrez pueda tener un éxito comparable, y todos sabemos la audiencia que tienen los documentales sobre evolución de la 2. Las teclas que tocan no son tan potentes.

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sábado, 24 de noviembre de 2012

Esencialismo y Evolución


Tenemos una manera especial de pensar acerca de los objetos por la que les adscribimos  una naturaleza que trasciende su apariencia. Fue John Locke el que describió esta manera de pensar denominada esencialismo: “Lo interno verdadero...la constitución desconocida de las cosas de la que dependen sus cualidades observables, puede ser llamado su esencia”. Aunque la gente no sepa cuáles son las esencias, cree que existen. Algunos antropólogos creen que la existencia de esencias- el esencialismo- es un producto de la cultura occidental y que es consecuencia de la ciencia moderna, pero los psicólogos del desarrollo argumentan que el modo esencialista de pensar es un universal humano, presente incluso en los niños. Los niños son esencialistas y existen datos que apoyan esta afirmación.

Incluso niños de nueve meses de edad entienden que los objetos  de la misma categoría comparten propiedades ocultas. Si descubren que una caja produce un sonido cuando se la toca en determinado lugar, esperan que otras cajas parecidas produzcan el mismo sonido. Niños más mayores sacan conclusiones acerca de propiedades compartidas incluso si los objetos tienen una apariencia diferente. En un estudio se les mostraba a unos niños de tres años una fotografía de un animal -un petirrojo- y se les decía que tenía una propiedad oculta como una determinada sustancia química en la sangre. Entonces tenían que decidir si esta cualidad era compartida por un animal que tenía un aspecto parecido pero que pertenece a una categoría diferente -como un murciélago- , o por un animal de aspecto diferentes pero que pertenece a la misma categoría, como un pelícano. Los niños escogían correctamente, para ellos, igual que para los adultos, pertenecer a la misma categoría es más importante que la similitud en la apariencia.


Al igual que los adultos, los niños  creen que si quitamos el interior de un perro ( su sangre y huesos) deja de ser realmente un perro y no  puede hacer las cosas que hace un perro, como ladrar o comer, mientras que si se le quita el exterior ( la piel) sigue manteniendo las propiedades típicas de un perro. También tienden a darle el mismo nombre a los objetos que tienen las mismas propiedades internas y no a los que comparten propiedades externas. En general, cuando se trata de categorías, los niños dan más valor a las propiedades internas escondidas que a las características externas observables.

En otro estudio, a los niños se les enseñaba fotografías de una serie de transformaciones en las que unos animales eran modificados gradualmente en su apariencia, por ejemplo un puercoespin se transformaba hasta que parecía un cactus. Pues bien, los niños seguían diciendo que era un puercoespin. Para la mente infantil, ser un animal específico es algo más que tener una cierta apariencia, es tener una estructura interna concreta. Solamente cuando las transformaciones cambian el interior del animal -presumiblemente su esencia- es cuando los niños, al igual que los adultos, aceptan que hay un cambio en el tipo de animal.

¿Por qué creen los niños en esencias? No es el resultado de la educación ( estos estudios están hechos en niños en edad preescolar) ni es algo aprendido ( ni siquiera padres muy cultos hablan a sus hijos de interioridades y de esencias). Además, este sesgo esencialista parece ser universal: el esencialismo se ha observado en toda sociedad en la que ha sido estudiado. Otra cosa es que las diferencias culturales se manifiestan en la forma en que la esencia es entendida, y los americanos hablan de genes y los yoruba hablan de “estructura interna procedente del cielo”, pero parece claro que el esencialismo es un componente básico de la manera en que pensamos acerca del mundo. Un ejemplo de esta tendencia a buscar lo interno lo podemos ver en la Medicina. El diagnóstico de una enfermedad consiste en alejarse de la descripción superficial para ir a buscar clasificaciones basadas en propiedades internas. Si tienes una erupción no te gustaría que el médico te dijera que “ se parece a una quemadura solar”. Quieres saber lo que es, por medio de análisis de sangre o biopsias. En Oncología se han clasificado los tumores según el órgano al que afectaban ( de mama, de hígado...) pero ahora se están buscando mejores clasificaciones basadas en los genes y las proteínas que son las responsables del origen del tumor. Como esta clasificación es “más profunda” conduce a un mejor pronóstico y tratamiento: profundo es mejor. Pues bien, el esencialismo es lo que nos mueve a buscar la naturaleza profunda de las cosas.

Para Ernst Mayr, el esencialismo es una de las razones principales de que la teoría de la evolución tenga tantos problemas para ser aceptada. Lo intuitivo es pensar que las especies tienen esencias inmutables, que un caballo es un caballo, un perro es un perro, un chimpancé es un chimpancé, y un hombre es un hombre. Sin embargo la teoría de la evolución nos dice que no hay esencias inmutables sino que las especies evolucionan, cambian y se convierten en otras y que hay una continuidad del chimpancé al australopiteco y de este al homo habilis. Como dice Dawkins en un documental, si cada uno de nosotros diéramos la mano a nuestra madre, en una cadena humana hacia atrás en el tiempo, estaríamos dando la mano a individuos clasificados como homo sapiens, homo erectus, homo habilis, australopiteco... y llegaríamos así hasta el ancestro común de los chimpancés y homínidos. Pero en ningún momento se rompería esa cadena y el hijo pasaría a ser de una especie diferente a la de la madre. Siempre el hijo sería de la misma especie que la madre. Sin embargo, la especie inicial y la final (y las intermedias) son diferentes. Y lo mismo ocurre en cualquier otra transición entre especies, sea entre un lagarto y una serpiente, o un lagarto y un pájaro. Esto es profundamente contraintuitivo. Intelectualmente lo podemos llegar a entender, pero intuitivamente nos sentimos incómodos con esta idea, sentimos que algo no está bien, y al menor descuido volvemos a sorprendernos a nosotros mismos pensando en esencias. Como dice Dawkins, parece que la mente humana esta específicamente diseñada para no entender el darwinismo, y para encontrarlo difícil de creer.

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miércoles, 21 de noviembre de 2012

El Pilar Moral Libertad/Opresión de Haidt


Nos había quedado pendiente hablar del sexto pilar de la moralidad, el llamado Libertad/Opresión, que Jonathan Haidt ha añadido últimamente  a los cinco ya conocidos , para completar su teoría de los pilares de la moralidad. Uno de los cinco pilares ya tratados es el de la Autoridad/Sumisión que se basa en la creencia de Haidt, y de otros autores, de que somos animales equipados para vivir dentro de unas jerarquías de dominancia. Sin embargo, la evidencia arqueológica apoya el punto de vista de que nuestros ancestros vivieron durante cientos de miles de años  en bandas nómadas e igualitarias de cazadores recolectores. Tampoco hay que idealizar esta época porque es prácticamente seguro que no valdría igual la opinión de todos los individuos de la tribu , y que tampoco todos eran iguales. Existe evidencia de que los buenos cazadores , por ejemplo,  tienen en estas tribus un mayor número de hijos y de relaciones extramaritales. Sin embargo, la jerarquía se hizo más clara y se extendió tras la aparición de la agricultura y la ganadería que dieron lugar a la acumulación de propiedad privada y a grupos más grandes. También se acabó con la igualdad “política” predominante hasta ese momento. Apareció el jefe, el líder, la clase dominante...entonces , ante estos datos contradictorios...¿nuestras mentes están estructuradas “con anterioridad  a la experiencia” para la jerarquía o para la igualdad?

La respuesta según el antropólogo Christopher Boehm es que nuestras mentes están estructuradas para la jerarquía. Este antropólogo estudió culturas tribales al principio de su carrera y también a los chimpancés con Jane Goodall y reconoce las extraordinarias similitudes en las formas en que los humanos y los chimpancés muestran dominancia y sumisión. En su libro Hierarchy in the Forest, Boehm concluye que los seres humanos son jerárquicos innatamente , pero que en algún punto durante los últimos millones de años, ocurrió una “transición política” que les permitió vivir de una forma igualitaria  formando bandas en las que se castigaba o mataba al macho alfa que trataba de dominar el grupo.

Entre los chimpancés, a diferencia por ejemplo de lo que ocurre con los gorilas, el macho alfa no puede basarse solo en la fuerza para dominar el grupo sino que tiene que ser capaz de crear alianzas y de conseguir apoyos. Además, el cargo de líder implica una serie de obligaciones, como actuar de mediador en conflictos. Se han descrito casos en los que los machos alfa han sido depuestos de su trono, o incluso muertos, por alianzas de subordinados. Si nos imaginamos ahora los primeros homínidos, la situación sería probablemente parecida. Pero además, a partir de cierto momento, se inventaron y mejoraron armas como las flechas, o las lanzas, que permitían que cualquier miembro de la tribu, y evidentemente una coalición, matara a un líder abusivo. Pero además de las armas, tenemos la capacidad de comunicarse por medio del lenguaje, y es un hecho que todas las sociedades humanas utilizan el lenguaje para cotillear acerca de violaciones morales. De esta manera, podemos imaginar que los primeros humanos desarrollaron la capacidad de destronar o matar a cualquiera que amenazara o molestara al resto del grupo.

Boehm propone que en algún momento del último medio millón de años nuestros ancestros crearon las primeras comunidades verdaderamente morales. En estas comunidades la gente utilizaba el cotilleo para identificar conductas que no les gustaban, especialmente conductas agresivas de aspirantes a machos alfa. En las pocas ocasiones en las que el cotilleo no era suficiente para reconducir al matón, podían utilizar las armas para abatirlo. Boehm cita casos demostrados de comportamientos de este tipo entre los 
!Kung del desierto de Kalahari. Se ha observado a toda la comunidad dar caza a un hombre que había matado a otros tres, dispararle flechas envenenadas, e incluso, una vez muerto, ser alanceado por todos y cada uno de los miembros de la tribu como compartiendo simbólicamente la responsabilidad de su muerte. La gente, pertrechada con el cotilleo y las armas, creó lo que Boehm llama “jerarquías de dominancia inversa” en las que la banda controla y domina a los aspirantes a machos alfa. El resultado es un estado de igualdad política frágil que se consigue por medio de la cooperación, entre criaturas que están innatamente predispuestas a la jerarquía. Sería un buen ejemplo de cómo lo innato se refiere al primer borrador  de la mente y de cómo la edición final puede ser muy diferente del borrador. Según esta hipótesis de Boehm sería un error considerar que la naturaleza humana es la que observamos en los cazadores recolectores.

Los pueblos que dieron el salto al igualitarismo desarrollaron unas matrices morales. A partir de entonces vivieron en unas redes de normas, sanciones y castigos. Los que navegaban bien en este mundo y mantenían una buena reputación eran recompensados con confianza, cooperación , prestigio y apoyo por parte de los demás. Los que no respetaban las normas o que actuaban como matones fueron eliminados del pool genético, bien al ser expulsados, degradados o asesinados. El resultado final es un proceso que suele llamarse de “auto-domesticación”. Igual que un criador de perros puede seleccionar a los más dóciles, nuestros ancestros se seleccionaron a sí mismos ( involuntariamente, tampoco fue una selección consciente) según la capacidad de construir y formar parte de matrices morales y de vivir y cooperar dentro de ellas. 

Basándose en todo lo anterior, Haidt propone el pilar Libertad/Opresión que evolucionaría como respuesta al desafío adaptativo de vivir en pequeños grupos con individuos que intentarían - si se les daba la oportunidad- dominar, controlar,  o imponerse a los otros. Los desencadenantes originales incluirían signos de intentar dominar a los demás. Cualquier cosa que sugiriera agresividad, conductas de control de un macho alfa ( o hembra) podría disparar una ira que a veces se llama “reactancia” ( reactance), que consiste en  el sentimiento que tienes cuando una autoridad te dice que no puedes hacer algo que quieres hacer. Pero esta reacción no es individual, sino que los individuos oprimidos se unen con sus iguales para resistir, limitar o matar al opresor. Este pilar mantiene una tensión con el pilar Autoridad/Sumisión, en el sentido de que por una parte hay que reconocer a la autoridad legítima para que funcione una sociedad, pero, al mismo tiempo, hay que estar vigilando continuamente que esa autoridad no traspase el límite con la tiranía y el propio provecho. Este pilar es la matriz moral de los revolucionarios y de los luchadores por la libertad. El asesinato se ha considerado virtuoso por los revolucionarios, sencillamente parece la justo, pero sin embargo estos sentimientos no encajan del todo con el tit for tat, el altruismo recíproco de Trivers. Según Haidt, no se trata de justicia o equidad, sino de la dominancia inversa de Boehm.

Si los desencadenantes originales eran los tiranos y matones, los desencadenantes actuales serían cualquier cosa que impone restricciones ilegítimas a la libertad propia, incluyendo al gobierno. La acumulación y abuso del poder político o  la acumulación de riqueza dispara este pilar moral. Por otro lado, el odio a la opresión se encuentra a ambos lados del espectro político. La diferencia parece ser que para la izquierda, que es más universalista, este pilar se pone al servicio de los pobres, las víctimas y los oprimidos de todo el mundo. De ahí la petición por parte de la izquierda de mayores impuestos para los ricos, de mayores servicios para los pobres, y de garantizar unos ingresos mínimos para todo el mundo. Los conservadores son más parroquianos, en el sentido de que se preocupan más de sus grupos, y no de toda la humanidad. No quieren que el Gobierno les diga cómo tienen que llevar sus negocios, ni en sus asuntos privados con impuestos y con un estado “maternal”. Los conservadores americanos sacralizan la palabra libertad y no tanto la palabra igualdad.

Resumiendo, Haidt añade el pilar Libertad/Opresión a los cinco ya conocidos, que hace que la gente perciba y se enfrente a las señales de dominación o de intentos de dominación. Dispara una urgencia para unirse y resistir a los tiranos y matones. Este pilar soporta el igualitarismo y anti-autoritarismo de la izquierda, así como el “no abuses/no te metas en mis asuntos” de los libertarios y conservadores. 

Por cierto que, a mi modo de ver, la indignación que se percibe en nuestra sociedad a todos los niveles, desde la calle a Internet, indicaría que este pilar, o dimensión moral, se ha activado en esta situación de crisis que vivimos, y que el resentimiento y el cabreo de los ciudadanos con los políticos y banqueros encaja perfectamente con estos planteamientos de Haidt y de Boehm. Las consecuencias de esta activación son todavía una incógnita.

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martes, 20 de noviembre de 2012

Los bebés y las Leyes de la Física


Decíamos en el post sobre el sentido numérico en los niños que estos entienden la llamada permanencia del objeto, al contrario de lo que creía Piaget, es decir, que un objeto no deja de existir cuando desaparece de nuestra vista. Pero no solo los niños, este experimento se ha repetido con primates no humanos, como macacos, y en perros, y todos ellos entienden la permanencia del objeto. 

Pero existen otras propiedades de los objetos que los niños entienden también intuitivamente como son las siguientes:

  1. Cohesión. Si una mano tira de un objeto, lo bebés esperan que el objeto entero vaya con la mano; si se deshace en pedazos los bebés se sorprenden, mostrando una expectativa de que los objetos son cohesivos.
  2. Continuidad. Imaginemos un escenario con dos pantallas  separadas en el espacio. Imaginemos ahora que una caja aparece por la izquierda, pasa por detrás de la primera pantalla, continua entre las dos pantallas, desaparece luego por detrás de la pantalla de la derecha, y por fin, sale por el extremo derecho. Los adultos ven un solo objeto y eso ven también los bebés. Ahora imaginemos que la caja pasa por detrás de la pantalla de la izquierda y entonces hay una pausa. Después una caja aparece por detrás de la pantalla derecha y sigue hacia el exterior, pero sin que aparezca la caja en ningún momento entre las dos pantallas. En este caso, los adultos piensan que son dos cajas diferentes, no una, y lo mismo piensan los bebés; ellos esperan continuidad.
  3. Solidez. Si un objeto es puesto detrás de la pantalla y entonces la pantalla empieza a ir hacia atrás, los bebés esperan que en algún momento se pare, porque pegará contra el objeto que está detrás de la pantalla. Si por algún truco la pantalla continúa por el lugar que estaría ocupado por el objeto, los bebés miran durante más tiempo. Ellos esperan que los objetos sean sólidos.
  4. Contacto. Un objeto se dirige hacia otro pero el segundo objeto se mueve antes de que el primer objeto choque con él. Para los bebés, igual que para los adultos, esta acción a distancia es sorprendente porque viola la expectativa de contacto, que los objetos solo se pueden influir por medio de un contacto

Pero hay límites en lo que los niños entienden acerca del comportamiento de los objetos. Existe un fenómeno en el que se diferencian de los adultos y no se conocen las razones. El experimento es el siguiente: mostramos un escenario vacío, un telón lo tapa y cuando desaparece el telón, en el escenario hay un objeto. Los adultos piensan que hay un truco y se sorprenden, pero los niños se aburren, esto no les llama la atención. Curiosamente, los niños entienden que los objetos no desaparecen de golpe, pero admiten que sí aparecen de golpe.
Violaciones de la gravedad

Otras propiedades de los objetos requieren una maduración o un desarrollo del niño antes de ser comprendidas. De las tres escenas que vemos en la figura, los niños de 3 meses entienden que en la escena superior la caja debería caer al estar suspendida en el aire sin ningún otro objeto que la sujete. Sin embargo, solo niños de 5 meses de edad miran durante más tiempo a la escena del medio y nada más los niños de un año de edad o superior piensan que hay algo raro en la escena inferior.

Todos estos experimentos nos enseñan que los niños llegan al mundo con un entendimiento básico de qué son los objetos y cómo se comportan, pero  que ,a la vez, ese entendimiento es incompleto y que, sobre esos fundamentos, se va completando debido a la maduración del cerebro y a la experiencia.

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viernes, 16 de noviembre de 2012

El Caníbal de Rotemburgo y la Ética de la Divinidad


El quinto pilar de la moral en la terminología de Jonathan Haidt es el llamado Santidad/Degradación que se corresponde con la Ética de la Divinidad en la clasificación de Shweder. Haidt dice unas cosas muy interesantes sobre este pilar, o sobre este receptor moral innato, y lo ilustra con el llamado caso del caníbal de Rotemburgo. Es una historia que la mayoría conoceréis porque fue portada en toda la prensa durante semanas. Lo voy a describir brevemente pero advierto a las personas sensibles que es mejor que se salten el siguiente párrafo.

A principios de 2001, Armin Meiwes, un técnico en ordenadores alemán, puso el siguiente anuncio en la web: “ busco hombre bien formado de entre 21 y 30 años para ser sacrificado y comido”. Cientos de hombres respondieron y Meiwes entrevistó a unos cuantos en su granja. Bernd Brandes, de 43 años,  fue el primero que no se echó atrás cuando comprendió que Meiwes hablaba en serio. Es importante señalar que Meiwes  dejó ir a varios candidatos que no dieron su consentimiento y que tenían dudas acerca de dejarse comer. En la tarde del 9 de Marzo, los dos hombres grabaron un vídeo para probar que Brandes daba su consentimiento para todo lo que iba a pasar. Brandes tomó entonces un montón de pastillas de dormir, así como alcohol, y luego Meiwes le cortó el pene después de haber sido incapaz de arrancárselo de un mordisco como Brandes había pedido. Meiwes lo frió entonces en una sartén con algo de vino y ajo y Brandes comió un poco antes de irse a la bañera a desangrarse. Unas pocas horas después, Brandes no estaba todavía muerto, Meiwes lo besó, le apuñaló en el cuello y luego le colgó de un gancho de matadero para descuartizar el cuerpo y guardar la carne que fue consumiendo a lo largo de los siguientes diez meses. Al final, Meiwes fue detenido, arrestado  y juzgado y fue condenado por homicidio, no asesinato, dado el consentimiento de Brandes.
Armin Meiwes

Si nuestra matriz moral se limita la ética de la autonomía, probablemente nos sintamos confundidos moralmente por este caso. Lo encontraremos perturbador o inquietante y activará el pilar del Cuidado/Daño de Haidt. Pero no podremos condenarlo desde esa ética de la autonomía porque se trata de un acto voluntario, consentido y donde no hacen daño a nadie más. Cada uno tiene derecho  a acabar con su vida de la forma que más le plazca, mientras no deje además personas que dependan de él como era en este caso. Nuestras entrañas nos dicen que es una monstruosidad, que algo está mal aquí y sentimos una profunda repugnancia pero que algo nos produzca asco no quiere decir que esté mal. ¿Por qué, a pesar de todo, sentimos que está mal?

Imaginemos que Meiwes sale de prisión y vuelve a su casa y que vive en nuestra escalera. ¿nos molestaría su regreso? Si se marchara a vivir a otro sitio, ¿nos sentiríamos aliviados? ¿Y qué hay de la casa donde se cometió esta atrocidad? ¿Viviríamos en ella? Estos sentimientos de mancha, de contaminación, de purificación, son irracionales pero tienen mucho sentido si los contemplamos desde la Ética de la Divinidad de Shweder. Meiwes y Brandes se confabularon para tratar el cuerpo humano como una pieza de carne, al que añadieron además el toque macabro del sexo.Se comportaron monstruosamente, solo los gusanos y los demonios comen carne humana...pero ¿por qué nos preocupa lo que otras personas hacen con su vida?

La mayoría de  los animales nacen sabiendo lo que tienen que comer. Un koala viene equipado con unos sistemas de sensores “estructurados con anterioridad a la experiencia” que le guían a las hojas de eucalipto. Los humanos, por contra, somos omnívoros, como las cucarachas y las ratas. El ser omnívoro tiene ventajas e inconvenientes. Por un lado, aporta flexibilidad, podemos irnos a otro continente y estar seguros de que no nos moriremos de hambre y algo encontraremos que llevarnos a la boca. Pero tiene también el problema de que las comidas nuevas que probemos pueden contener tóxicos o provocar infecciones. Esto es lo que Paul Rozin llama el “Dilema del Omnívoro”: el omnívoro debe buscar y explorar nuevas potenciales comidas mientras a la vez tiene que preocuparse de que sean seguras. Es decir que se mueve entre la neofilia ( la atracción por las cosas nuevas) y la neofobia ( el miedo a lo nuevo). Dicho de paso, los liberales puntúan  alto en neofilia y los conservadores en neofobia. La emoción del Asco evolucionó para optimizar la respuesta al dilema del omnívoro. Los individuos con una regulación del asco que les permitiera ingerir más calorías mientras evitaban ingerir parásitos y tóxicos fueron los que dejaron más copias de sus genes. Pero no es solo la comida lo que suponía una amenaza. Cuando los homínidos bajaron de los árboles y empezaron a vivir en grandes grupos en el suelo, aumentó tanto el riesgo de infección por contagio a partir de los semejantes como a partir de su desechos. El psicólogo Mark Schaller ha demostrado que el asco forma parte del llamado “Sistema Conductual Inmune”, del que hablaremos en algún post futuro, que nos mantiene alejados de individuos potencialmente contagiosos, evitando que tenga que intervenir así el verdadero Sistema Inmune biológico.

El desafío evolucionista que llevó a la aparición del pilar de la Santidad/Degradación fue la necesidad de evitar los patógenos, parásitos y otras amenazas diseminadas a través del contacto y la proximidad.  Los desencadenantes originales de este módulo eran olores, imágenes y otros patones sensoriales que predecían la presencia de patógenos peligrosos en los objetos o en las personas ( excrementos, cadáveres, personas con lesiones o heridas...). Esto tiene una relación directa con la xenofobia ya que la gente de otros grupos es más probable que tenga conductas higiénicas diferentes ( o carezcan de ellas) así como que sean portadores de cepas bacterianas para las que no tenemos inmunidad- y solo hay que ver lo que les ocurrió  a los indígenas americanos tras el descubrimiento y conquista de América para entender de lo que estamos hablando. Las plagas, epidemias y nuevas enfermedades ( también las nuevas ideas, más peligrosas muchas veces que las bacterias...)son extendidas por foráneos, pero también nuevas tecnología o herramientas por lo que las sociedades se enfrentan a un dilema parecido al del omnívoro entre la xenofobia y la xenofilia. De aquí provienen tradiciones como las de los intocables en la India.Haidt cree que si no tuviéramos el sentido del asco no tendríamos tampoco un sentido de lo sagrado. ¿Por qué trata la gente con tanta facilidad algunos objetos ( banderas, cruces...), lugares ( la Meca, el campo de batalla donde nació su nación), gente ( santos, héroes), y principios ( libertad, fraternidad, igualdad), como si fueran objetos de infinito valor? Sea cual sea el origen, la psicología de lo sagrado ayuda a unir a los individuos en comunidades morales.
Bern Brandes

Volviendo a Meiwes y Brandes: no causaron ningún daño a nadie de forma directa o material pero sin embargo desacralizaron varios de los principios morales de la sociedad occidental, como que la vida es un valor supremo y que el cuerpo humano es más que una masa de carne ambulante. Exista o no exista Dos, la gente siente que algunas cosas, acciones y personas son nobles, puras y elevadas; y que otras son bajas, sucias y degradadas. Este pilar de la santidad es más utilizado por la derecha y por las religiones, pero también es utilizado por la izquierda. Lo podemos observar en las tiendas New Age donde venden determinados productos que van a limpiar nuestras “toxinas”. Y lo podemos ver también en todo el movimiento  de defensa del medio ambiente. Muchos ecologistas combaten el capitalismo, la industrialización y la contaminación de los coches no solo por la contaminación física que producen, sino por una polución mucho más simbólica: la degradación de la naturaleza, el ambiente original de la humanidad, que ha sido corrompido por el capitalismo industrial.

También es crucial este pilar de la Santidad para entender todos los debates y polémicas en torno a asuntos biomédicos. Si descartamos esta dimensión moral, es difícil entender asuntos como el aborto, tema en el que la única pregunta ética sería: ¿en qué momento siente dolor un feto? El suicidio asistido se convierte inmediatamente en algo bueno, la persona que sufre debería tener el derecho a acabar con su vida de forma no dolorosa. Lo mismo acerca de la investigación con células madre, ¿por qué no usar tejidos de embriones viviendo en animación suspendida en las clínicas de fertilidad? El filósofo Leon Kass, por ejemplo, lamenta la forma en que la tecnología borra todos los límites morales y nos lleva a la idea de que puedes hacer todo lo que quieras. En su libro “La Sabiduría de la Repugnancia” nos dice que los sentimientos de asco nos sirven de señal o advertencia de que estamos yendo demasiado lejos: “ la repugnancia nos avisa de que estamos transgrediendo lo que es inefablemente profundo. En esta época en que todo está permitido si se hace en libertad, en la que nuestra naturaleza humana no nos inspira respeto, en la que nuestros cuerpos son meros instrumentos de nuestra voluntad racional autónoma, el asco, la repugnancia, puede ser la única voz que nos queda para defender el núcleo de nuestra humanidad. Superficiales son las almas que han olvidado cómo estremecerse”.

Espero que a todos los lectores les haya resultado estimulante e interesante este post, independientemente de que estén o no de acuerdo con Haidt. En cuanto al caso del caníbal de Rotemburgo, ( y del canibalismo) aquí tenéis un análisis desde el punto de vista del Psicoanálisis por parte de Paco Traver. 

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jueves, 15 de noviembre de 2012

Los Cinco Pilares de la Moralidad


Jonathan Haidt compara la moralidad en su libro The Righteous Mind con el sentido del gusto. Lo mismo que existen cinco sabores básicos ( amargo, ácido, dulce, salado y umami o cárnico) la moral es una lengua con 6 receptores básicos del gusto. Ya hace 2.300 años decía el filósofo chino Mencius que “ los principios morales agradan a nuestra mente como la carne de buey o de cerdo a nuestras bocas” y esta analogía con la boca y el gusto es muy oportuna si tenemos en cuenta la estrecha relación entre la emoción del asco y la moral, de la que ya hemos hablado  y en la que abundaremos en una futura entrada.

En sus estudios de psicología moral Haidt se da cuenta de que los puntos de vista que predominaban en la antropología son erróneos y que no se puede entender la moralidad sin la evolución. Según este punto de vista admitido hasta entonces, la evolución llevó a nuestra especie a la bipedestación, a usar herramientas, a tener un gran cerebro preparado para la cultura y a partir de ese momento en que desarrollamos la capacidad para la cultura, la evolución se paró. La cultura es tan poderosa que hace que los humanos se comporten de forma que superan sus antiguos instintos y lo biológico deja de ser relevante. Haidt quiere formular una explicación evolucionista  de las intuiciones morales que no sea reduccionista, ni una “just-so story” y que interactuando con la evolución cultural produzca todas las matrices morales que vemos en el mundo. El objetivo de Haidt es establecer vínculos entre las virtudes morales y teorías evolucionistas ya bien consolidadas en biología evolucionista, en definitiva unir la antropología y la psicología evolucionista. Es así como formula la Teoría de los Pilares Morales

Haidt se basa en el concepto de módulo, una idea de la psicología evolucionista, cuya definición, según Sperber y Hirschfield, reza: “Un módulo cognitivo evolucionado -por ejemplo, un detector de serpientes, o un dispositivo de reconocimiento de caras- es una adaptación a un rango de fenómenos que presentaron problemas u oportunidades en el ambiente ancestral de la especie. Su función es procesar un determinado tipo de estímulo o input - por ejemplo las serpientes o las caras humanas”. El módulo procesa esa señal y da lugar a un output o conducta. Por ejemplo si detectamos un objeto en el suelo alargado, autopropulsado, se activa la amígdala y producimos una respuesta que es correr, o saltar encima de una piedra para protegernos. De la misma manera, habría unos receptores morales universales que serían adaptaciones a amenazas y oportunidades de la vida social. Es muy importante distinguir aquí entre los desencadenantes originales de un módulo y los desencadenantes actuales. Los desencadenantes actuales son las cosas que en el mundo de hoy en día desencadenan el miedo a las serpientes (como podría ser una serpiente de juguete, una cuerda, una rama ondulada...), y los desencadenantes originales son aquellos para los que el módulo fue diseñado, en este caso las serpientes reales. Los módulos no son perfectos y cometen errores, y estos errores son aprovechados por mucho animales para explotar a otros, pero en general los módulos cumplen su función aceptablemente bien la mayoría de las veces, y por eso los hemos heredado. Un ejemplo de esta utilización engañosa de las propiedades de un módulo lo tenemos en algunos tipos de moscas que han evolucionado rayas negras y amarillas como las de las avispas, haciéndose pasar por ellas. Esto dispara el módulo de evitar avispas que tienen algunos pájaros, y no se comen estas moscas, que es lo que normalmente harían.

Entonces, Haidt identifica problemas adaptativos de la vida social que han descrito los psicólogos evolucionistas y los conecta con las virtudes morales que se encuentran en las diferentes culturas. Es así como identifica cinco problemas adaptativos principales: cuidar a los niños vulnerables, formar alianzas con individuos no-familiares para disfrutar de los beneficios de la reciprocidad, formar coaliciones para competir con otros grupos, negociar la jerarquía y el estatus y mantenerse libre de parásitos e infecciones, lo cual no es fácil conviviendo con otros congéneres. Más arriba he dicho que los sabores morales eran seis pero eso es porque Haidt ha añadido posteriormente otro “sabor moral” que es Libertad /Opresión pero nos vamos a limitar en este análisis a los cinco principales, como vemos en la figura. En las columnas tenemos los cinco pilares fundamentales. La primera fila son los problemas adaptativos a los que responden estos pilares morales. Si nuestros ancestros se enfrentaron a estos desafíos durante cientos de miles de años la selección natural favorecería a aquellos cuyos módulos cognitivos  ayudaban a hacer las cosas bien ( rápida e intuitivamente) comparados con los que seguían confiando en su inteligencia general para resolver problemas recurrentes. En la segunda fila tenemos los desencadenantes originales y en la tercera los actuales. La cuarta fila refleja las emociones que son parte del output de ese pilar. La quinta fila, por último, recoge las palabras virtuosas con las que nos referimos a las personas que disparan esos sabores morales en nuestra mente. 


Cuidado/Daño
Equidad/Engaño
Lealtad/Traición
Autoridad/Subversión
Santidad/Degradación
Desafío Adaptativo
Protección y cuidado de los niños
cosechar los beneficios de asociarse
Formar coaliciones
Forjar relaciones beneficiosas dentro de jerarquías
Evitar contaminantes
Desencadenantes originales
Sufrimiento, necesidades o malestar expresados por el niño
Engaño
Cooperación 
Amenaza o desafío al grupo
Signos de dominancia o de sumisión
Productos de desecho
Individuos enfermos
Desencadenantes actuales
crías de otros animales,
dibujos animados
Fidelidad marital
áquinas expendedoras rotas
Equipos de fútbol
Naciones
Jefes
Porfesionales respetados
Ideas tabú
(comunismo, racismo)
Emociones características
Compasión
Ira, Gratitud, Culpa
Orgullo de grupo, rabia contra los traidores
Respeto Miedo
Asco
Virtudes relevantes
Preocupación
Amabilidad
Equidad
Justicia
Confianza
Lealtad
Patriotismo
Autosacrificio
Obediencia
Deferencia
Templanza
Castidad
Piedad
Limpieza


Ya hemos hablado algo de cada uno de estos pilares y tendremos ocasión de seguir haciéndolo en futuras entradas. Mientras tanto podéis echar un vistazo  a este post previo
Si queréis conocer vuestra moralidad y de paso colaborar con el equipo de Haidt pasaos por Yourmorals.orghttp://www.yourmorals.org/espanol/

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martes, 13 de noviembre de 2012

Reflexión sobre lo innato


Jonathan Haidt comenta de pasada en su libro The Righteous Mind una idea que me ha parecido oportuno traer aquí, se refiere al concepto de lo innato. Hace unas décadas solía ser arriesgado decir que algo fuera innato porque había que demostrar que eso estaba incluido en el hardware de la especie(hardwired), que no se podía cambiar por la experiencia y que se encontraba en todas las culturas. Con esa definición, casi nada era innato excluyendo algunos reflejos infantiles como el de prensión cuando pones un dedo en la palma de la mano de un bebé y la agarra. Si alguien proponía que cualquier otra cosa más compleja era innata -especialmente si era una diferencia sexual- alguien te diría que en una tribu muy rara de algún lugar del mundo no ocurría esa característica y, por lo tanto, no era innata.

Peri hemos avanzado mucho desde los años 70 en el conocimiento del cerebro y ahora sabemos que una característica puede ser innata sin estar cableada en el hardware  y sin ser universal. Según lo explica Gary Marcus el cerebro del recién nacido está precableado ( prewired), es decir, flexible y sujeto al cambio, más que cableado ( hardwired), es decir, fijo o inmutable. Marcus sugiere una analogía muy acertada: el cerebro es como un libro cuyo primer borrador es escrito por los genes en la fase del desarrollo fetal. Ningún capítulo está completo en el momento del nacimiento y algunos son meros esbozos que se irán completando durante la niñez. Pero ni un solo capítulo -sea sobre sexualidad, lenguaje, preferencias alimentarias o moralidad- consiste en páginas en blanco en las cuales la sociedad puede escribir cualquier combinaciones de palabras. La analogía de Marcus lleva a la mejor definición disponible de lo innato, en opinión de Haidt:

La naturaleza provee el primer borrador , que luego la experiencia revisa...”Integrado, o Incorporado” no significa no maleable: significa organizado con anterioridad a la experiencia

Según Haidt, la mente moral viene también organizada con anterioridad a la experiencia. Haidt propone la Teoría de los Pilares Morales según la cual la Moralidad es como una lengua con receptores para cinco sabores. Pero el primer borrador moral es lugo revisado en la niñez produciéndose así las diferentes moralidades que encontramos en las diversas culturas. Lo veremos en próximas entradas.

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sábado, 10 de noviembre de 2012

Evolución de la Mente Matemática. El sentido numérico en los niños


Las habilidades matemáticas de los niños no se empezaron a estudiar de forma empírica hasta los años 80 del siglo pasado. Antes de ese periodo la psicología del desarrollo estaba dominada por el constructivismo de Jan Piaget, según el cual las habilidades lógicas y matemáticas eran construidas progresivamente por la mente del niño observando, internalizando y abstrayendo regularidades del mundo exterior. Se pensaba que al nacimiento el cerebro era una tabla rasa vacía de conocimiento conceptual. Hoy en día sabemos que tanto en este asunto como en otros muchos la tabla trae ya bastantes cosas escritas de antemano.

Una de las observaciones de Piaget que se ha demostrado errónea es la de la “permanencia del objeto”. Si escondes un juguete debajo de una manta niños de 10 meses de edad no lo cogen y Piaget interpreto este hecho como que los niños creen que el juguete deja de existir cuando está fuera de la vista. Hoy en día sabemos que debido a la inmadurez del córtex prefrontal que es el que controla los movimientos de alcanzar objetos en los niños, por ello que no puedan cogerlo no quiere decir que piensen que ha dejado de existir, como veremos luego en alguno de los experimentos. Otro test en el que fallaban los niños era en el de “conservación del número”. Si se les pone 6 botellas y 6 vasos alineados y se les pregunta si hay más botellas o vasos dicen que es la misma cosa, pero si la fila de los vasos se alarga manteniendo el número constante y la de botellas se deja igual y se les vuelve a preguntar, los niños dicen ahora que hay más vasos. Sin embargo, ya en 1967, Mehler y Bever demostraron que esta observación de Piaget era también errónea. Repitieron el experimento de Piaget con fichas de mármol, según vemos en la figura, y los niños elegían la fila más larga como la que contenía más objetos. Pero si en vez de trozos de mármol ponían caramelos y no se les preguntaba nada a los niños, sino que se les dejaba que escogieran la fila que quisieran, la mayoría de los niños elegía la fila con más caramelos. La explicación de este error de los niños parece estar en la complejidad verbal de la forma en que se les hace la pregunta.



Para saber si los bebés en fase preverbal distinguen números y diferencian el 2 del 3, por ejemplo, los investigadores se basan en la atracción por la novedad de los niños. Todo padre sabe que si se le da un juguete a un niño al principio pone mucho interés en él, pero al de un rato deja de hacerle caso. Si le damos un juguete diferente, el niño vuelve a interesarse, lo que prueba que el niño nota la diferencia entre el primer y el segundo juguete. Los niños atienden a estímulos nuevos y dejan de atender si repetimos un estímulo de forma monótona. En 1980, en el laboratorio Starkey de la Universidad de Pensilvania cogieron 72 niños de entre 16 y 30 semanas, los sentaron en el regazo de sus madres y les fueron pasando diapositivas mientras una cámara de video grababa su mirada para saber a dónde miraban y por cuánto tiempo y luego esos registros eran evaluados por observadores ciegos. Les pasaban diapositivas con 2 o 3 puntos o con 2 o 3 objetos. Cuando se cambiaba de número, inmediatamente, los niños atendían por más tiempo. Estos experimentos se han replicado de diversas maneras y con otras edades. Para comprobar de verdad que los niños atienden al número y no a otros factores, se ha variado el diseño del experimento de múltiples maneras incluso con fotografías de color de diferente objetos y se comprueba que los niños atienden cuando cambia el número ( ver imagen)

Estos experimentos dejan abierta sin embargo la cuestión de si los niños tienen una representación abstracta del número o simplemente reconocen el número por el poder de su sistema visual. Para intentar responde a esta pregunta en algunos experimentos se cambió del campo visual al auditivo. En uno de estos experimentos se tomó a niños de cuatro días de edad y se comprobó que eran capaces de descomponer sonidos hablados en unidades menores ( sílabas) y saber su número, pero como control se utilizó en vez de la mirada el ritmo de succión. Los investigadores pusieron a los bebes a chupar de una tetina conectada a un transductor de presión y a un ordenador. Cuando el niño chupa el ordenador lo detecta y emite unas palabras sin sentido como “bakifoo” o “pilofa” pero todas las palabras contienen el mismo número de sílabas, tres en este caso. Cuando se le pone al niño en este dispositivo en el que chupar produce sonidos, el niño muestra un gran interés y esto se traduce en un elevado ritmo de succión. Al de unos minutos el ritmo de chupetones disminuye. En cuanto el ordenador detecta esto cambia a palabras de dos sílabas...¿y qué hace el niño? pues inmediatamente empieza a chupar más rápido. Para asegurarse de que el cambio no es debido a que sean palabras nuevas, los investigadores van introduciendo palabra nuevas sin cambiar el número de sílabas y en ese caso el niño no responde, por lo que podemos estar razonablemente seguros de que es el número lo que los niños diferencian. En una variedad de este experimento al niño se le muestran dos pantallas y en la derecha se le muestran tres objetos y en la izquierda dos, pero a la vez por un altavoz situado en el centro se emite un número de golpes. Lo fascinante es que el niño atiende más a la pantalla con el mismo número de objetos que los golpes que se le están poniendo. Es decir, si el altavoz emite dos golpes el niño mira más a la pantalla que muestra dos objetos. Recordad que esto ocurre también en animales como vimos en el post dedicado al sentido numérico en animales; parece que existen neuronas que responden tanto a tres flashes de luz como a tres sonidos.

Vamos a ver ahora un tipo de experimento con el que los investigadores han demostrado que los bebés pueden realizar pequeñas operaciones matemáticas de suma y resta como 1+1= 2, o 2-1 = 1. En 1992 Karen Wynn en un famoso artículo en Nature demostró en varios experimentos que en el primer año de vida los niños muestran un gran asombro cuando son testigos de “sucesos mágicos” que violan las leyes de la Física. Por ejemplo, si ven un objeto suspendido en el aire después de quitarle el soporte miran de forma incrédula. También se sorprenden si dos objetos ocupan la misma posición en el espacio, o si escondes un objeto detrás de una pantalla y al quitar la pantalla el objeto ha desaparecido ( lo que evidencia que la conclusión “fuera de la vista, fuera de la existencia” de Piaget era errónea). En todas estos sucesos “mágicos” el niño mira la escena durante mucho más tiempo. Pues bien, los investigadores han utilizado este diseño para estudiar el sentido numérico. Voy a resumir en palabras el experimento pero lo vais a entender mejor mirando la figura de abajo. Se trata de un pequeño teatro de marionetas donde una mano introduce un muñeco de Mickey Mouse, que luego se oculta con una pantalla y se introduce luego un segundo muñeco. Al final se levanta la pantalla y aparecen los dos muñecos. Pero si los investigadores hacen trampa y quitan uno de los muñecos los niños se quedan muy sorprendido al ver que no hay dos. En otra variante, se empieza con dos muñecos y se quita uno. Si al levantar la pantalla los investigadores han hecho trampa y sigue habiendo dos muñecos en vez de uno, que es lo que el niño espera ver, este se queda también muy sorprendido y mira la escena por más tiempo. En este tema los niños se comportan como las ratas o los chimpancés como vimos en el post sobre el sentido numérico de los animales.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que el sentido numérico y aritmético de los bebes tiene muchas limitaciones ya que abarca los números 1, 2 y 3. Solo ocasionalmente han conseguido diferenciar entre 3 y 4, y nunca en ningún experimento han conseguido diferenciar 4 de 5, o 5 de 6. Probablemente podrían diferenciar entre números más grandes , por ejemplosi se les hiciera la suma 2+2 y aparecieran 8 muñecos de Mickey Mouse, pero estos experimentos no se han realizado. Sin embargo, todos estos experimentos confirman la hipótesis de que el cerebro humano posee un mecanismo innato para aprehender cantidades numéricas, un mecanismo heredado de nuestro pasado evolucionista y que guía la adquisición de las Matemáticas.

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miércoles, 7 de noviembre de 2012

Diferencias entre las enfermedades humanas y las de los grandes primates


Los centros que albergan primates ( principalmente chimpancés) suelen enfatizar las similitudes entre estos y los humanos y se suelen olvidar de las diferencias entre ambos. La razón de este hecho hay que buscarla en que muchos de estos recursos están financiados por el NIH ( los institutos nacionales de salud) los cuales están interesados en utilizar a los primates como modelos de enfermedades humanas. Por ello, es más normal que se publiquen estudios sobre la rara ocurrencia de enfermedades similares a las humanas en simios, que trabajos describiendo diferencias entre ambos, a pesar de que podemos aprender mucho de las dos circunstancias.

Por ejemplo, la principal causa de muerte en chimpancés cautivos es la misma a primera vista que en humanos occidentales: los ataques al corazón. Sin embargo, la naturaleza de la patología subyacente es totalmente diferente. El fallo cardíaco en humanos se debe principalmente a enfermedad isquémica, es decir, a falta de aporte sanguíneo al miocardio por bloqueo de las arterias coronarias por aterosclerosis y sus complicaciones. Pero en chimpancés, aunque tienen muchos de los factores de riesgo comunes con los humanos ( perfiles de lípidos que en humanos serían de riesgo), es muy raro encontrar un chimpancé que muera del clásico infarto de miocardio, o que padezcan enfermedad isquémica como causa de su cardiopatía. Por contra, los chimpancés desarrollan arritmias   malignas y ataques cardíacos por muerte súbita. Son frecuentes en ellos las arritmias ventriculares, supraventriculares, trastornos de la conducción cardiaca y bradicardias. Lógicamente, sería muy interesante conocer la razón de estas diferencias

Otra diferencia cuyo origen se desconoce es que las enfermedades venéreas bacterianas humanas no tienen contrapartida en los primates, a pesar de que algunos de ellos son muy promiscuos y de que se les puede transmitir estas enfermedades de forma experimental. También sería muy útil para comabatir estas enfermedades saber la razón de estas diferencias. Os pongo a continuación una tabla -traducida de la cita bibliográfica- con algunas otras diferencias en la frecuencia de aparición de enfermedades entre humanos y primates.

ENFERMEDAD
HUMANOS
PRIMATES
Diferencias Confirmadas


Infarto de Miocardio
Frecuente
Muy raro
Fibrosis Miocárdica Intersticial
Rara
Frecuente
Malaria por Plasmodium falciparum
Susceptible
Resistente
Enfermedades bacterianas de transmisión sexual
Frecuentes
Muy raras
Infección por VIH que progresa a SIDA
Frecuente
Rara
Infección por foamy virus ( spumavirus)
Rara
Frecuente
Diferencias Probables


Enfermedad Alzheimer
Frecuente
Rara
Cánceres Epiteliales ( carcinomas)
Frecuentes
Raros
Patógenos bacterianos que expresan Neu5 Ac
Frecuentes
Raros?
Preeclampsia
Frecuente
Raro?
Enfermedad Renal terminal
Variable
Frecuente
Parto Prematuro
Frecuente
Raro?
Síntomas de Influenza A
Variables
Normalmente leves
Complicaciones tardías de Hepatitis B/C
Variable
Normalmente leves
Diferencias Posibles


Artritis Reumatoide
Frecuente
Raro?
Asma Bronquial
Frecuente
Raro?
Endometriosis
Frecuente
Raro?
Deficiencia de Hierro en hembras
Frecuente
Raro?
Trastornos Psiquiátricos mayores
Frecuente
Raro?
Ovario Poliquístico
Frecuente
Raro?



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