lunes, 18 de marzo de 2013

Pensamiento contrafactual, causalidad y el borracho del puente


Hay una historia que a mí me encanta, una especie de acertijo moral que probablemente conoceréis, que tiene mucho que ver con el pensamiento contrafactual y con la causalidad, que es la del asesinato de una mujer adúltera por un borracho en un puente. Yo os voy a contar la versión que me ha llegado porque esto es como el juego del teléfono, y a medida que las historias se transmiten sufren diversas mutaciones que dan lugares a versiones muy diferentes ( por cierto, si alguno conoce el origen de esta adivinanza, me interesaría mucho conocerlo). Se trata de una ciudad dividida en dos partes por un río y para cruzar de un lado a otro solo hay dos posibilidades: un puente y una barca. La protagonista es una mujer que está casada pero tiene un amante al otro lado del río y un día decide ir a pasar la noche con su amante. A la mañana temprano sale de casa de su amante para llegar a su hogar antes de que su marido vuelva de trabajar y se dirige al puente. Resulta que en el puente hay un borracho con un cuchillo (en otras versiones es un loco con un cuchillo) y se asusta y da la vuelta para coger la barca. Cuando va acercando al embarcadero busca la cartera y se da cuenta de que se la ha dejado en casa del amante, pero aún así le explica al barquero que hay un borracho en el puente, que no puede ir por allá y que la pase al otro lado, que ya le pagará otro día. El barquero le dice que ni hablar, que pasar cuesta un euro y que si no le paga no la pasa. Entonces la mujer vuelve a la casa del amante pero este ya se ha ido ( en otras versiones habla con él y no le da el dinero). Decide entonces ir a casa de un amigo que vive en esa otra parte del río y le explica el problema y le pide ayuda. El amigo le dice que es amigo de la pareja, que él no se quiere meter en líos y ayudarla, lo que supone perjudicar a su marido que también es amigo mutuo y no le da el dinero. Al final la mujer ve que se le echa el tiempo encima y decide cruzar el puente y el borracho la mata. La pregunta es: ¿Quién tiene la culpa de que muera la mujer?


Hablábamos en el post anterior de que el pensamiento contrafactual tiene la forma de una oración condicional y en este cuento enseguida se nos dispara el pensamiento contrafactual: “si el barquero la hubiera pasado en la barca en vez de pensar en su miserable euro...si el amigo le hubiera dado el dinero...la mujer no habría muerto”. Decía yo también en la entrada anterior sobre el arrepentimiento que el pensamiento contrafactual influencia en gran medida los juicios de culpa y responsabilidad y ponía el ejemplo de Harry que sale a dar una vuelta y le matan. Al ver que si los diferentes actores de este cuento se hubieran comportado de otra manera se habría evitado la muerte de la mujer es bastante intuitivo adjudicarles un porcentaje de culpa. De hecho, se suele preguntar en esta historia que ordenemos de mayor a menor la culpa de los diferentes actores, como veis en este post o en este otro donde tenéis incluso un gráfico. 

Encontramos este mismo tipo de mecanismo contrafactual en otras circunstancias como son, por citar algunas, el duelo y el suicidio. En el duelo los sentimientos de culpa son universales. Siempre nos sentiremos culpables de acción o de omisión. Con el suicidio pasa algo peculiar que es que parecen ser evitables porque si hubiéramos estado allí no se habrían producido: “si hubiera estado yo allí no le habría dejado tirarse por la ventana”. En una enfermedad orgánica ( un cáncer, por ejemplo) aunque estemos presentes el individuo se va a morir sin que podamos hacer nada por evitarlo, pero el suicidio lo vivimos de forma diferente.

Pero volvamos al borracho del puente. ¿Quién tiene la culpa? Bueno, hay respuestas para todos los gustos. Este cuento funciona de alguna manera como un test de Rorschach que nos sirve para conocer la personalidad del sujeto. Algunos (los que valoran la fidelidad) dicen que la culpable es la mujer porque si no hubiera sido infiel esto no habría pasado. Otros (pocos, pero que valoran especialmente la amistad) culpan al amigo, un buen amigo no haría eso. Los realistas y sensatos culpan al borracho que es el actor y agente principal de la muerte. Otros culpan al marido por no ocuparse de su mujer y conducir con ello a que la mujer se busque un amante. Otros, por fin ( estoy comentando según mi experiencia, puede que haya más), culpan a la sociedad que hace que el marido trabaje un montón de horas y no pueda encargarse de su mujer.

Si hablamos de la culpa desde un punto de vista estrictamente legal o judicial está claro que el único culpable es el borracho, que es el que causa la muerte con el cuchillo pero esto no es el fin de la historia, sino más bien el principio. A mi modo de ver, lo más importante de este cuento es que nos enseña algo sobre la causalidad, que la causalidad es un fenómeno en red, y que cada actor en esta historia es un nodo de la red. Para continuar con la argumentación (concedédmelo aunque muchos no estéis de acuerdo) vamos a adjudicar unos “porcentajes de culpabilidad” o más bien “porcentajes de causalidad” de la siguiente manera: Borracho: 70%, mujer: 20%, barquero: 5%, amante: 3% y amigo: 2%- es un ejemplo, no digo que sea así. Pues bien, aunque el mayor peso causal lo tengan el borracho y la mujer, basta con que un nodo insignificante de esa red no existiera ( por ejemplo que el amigo le diera el euro) para que no se produzca el acontecimiento. Si el amigo le da el euro, ya no puede actuar el borracho...el 2% del suceso tiene tanta influencia en el resultado final como el 70%...o no?

Las redes de causalidad están por todas partes pero nuestro concepto occidental de la causalidad nos impide verlas. Por ejemplo, tiramos una cerilla y arde un bosque. ¿Quién es el culpable del incendio? La cerilla... ¿no? Vale, ¿y el oxígeno del aire? sin oxígeno no hay combustión. ¿Y si se hubiera limpiado la vegetación? ¿Y si ese día no hubiera hecho tanto calor? en invierno la cerilla no habría provocado el incendio probablemente...La cerilla es el borracho del puente, el oxígeno es la mujer, el verano es el amante y la limpieza del bosque es el barquero, ¿no es así? Pero en otras cosas está más claro: la tuberculosis se debe al bacilo de la tuberculosis y punto...¿seguro? ¿y las condiciones socioeconómicas? ¿y los genes? La tasa de concordancia para tuberculosis en enfermos monozigotos es del 50 % y en dizigotos del 20%, luego los genes intervienen. El Helicobacter Pylori origina la úlcera. Si, puede ser, pero hay gente que tiene el helicobacter en sus estómago y no tiene úlcera...

La cosa se complica, ¿no ? Preguntaba Leon Tolstoi en Guerra y Paz, “Cuando una manzana madura y cae al suelo, por qué cae? ¿por la atracción de la gravedad a la tierra, porque su tallo se marchita y se seca, porque la ha secado el sol, porque sopló el viento...? Nuestra mente está acostumbrada a pensar en términos de una sola causa, en términos lineales y, además temporales, lo que viene antes es la causa de lo que viene después. Pero si queremos entender mejor las cosas tendremos que pensar que los resultados son causados por una intersección, o nexus, o confluencia de factores ( incluyendo la ausencia de circunstancias que impedirían el hecho). John Tooby le llama a esto nexus causality. Ante cualquier hecho la lista de factores que intervienen es probablemente infinita. Pero nuestra mente evolucionó para extraer de la situación el elemento que podemos manipular y conseguir un resultado favorable para nosotros. Los elementos que permanecen estables en la situación, como el oxígeno o la gravedad en los ejemplos anteriores, y que no podemos cambiar, se dejan fuera de la representación de causas que nos hacemos. Sin embargo, otros factores variables, como el viento, que igual no podemos controlar pero que predicen un resultado son útiles para representarlos como causas y prepararnos así para aprovechar oportunidades o evitar peligros. Es decir, que la realidad de las redes de causalidad es ignorada cognitivamente a favor de un dibujo de causas únicas. Toda esta maquinaria causal cognitiva un tanto simplista es muy útil a un cazador-recolector para vivir su vida pero empobrece el conocimiento científico de la realidad y hace que nos enredemos en discusiones absolutamente ridículas sobre las “causas” del cáncer, de la violencia, de la guerra, de la enfermedad mental, de la infidelidad, del cambio climático, de la pobreza o del desempleo.
John Tooby

Para concluir, comentar que esta visión “moderna” de la causalidad era ya conocida por los orientales. Creo haber leído en Psicoterapia del este, Psicoterapia del Oeste, de Alan Watts, pero no estoy seguro, un ejemplo que ilustra lo que estoy diciendo. Ponía el ejemplo de una sequía en una región. Durante meses no llueve, el río no lleva agua, el ganado no tiene agua para beber, ni alimento porque no crece la hierba, y las vacas acaban muriéndose. En Occidente diríamos que la ausencia de lluvias o la sequía es la causa de la muerte de las vacas. En Oriente dirían que la ausencia de lluvias o la sequía es igual a la muerte de las vacas, la ausencia de lluvia es la muerte de las vacas. Si construimos un pantano en la zona la ausencia de lluvia ya no equivale a la muerte de las vacas pero es que ahora tenemos un nodo nuevo en la red de causalidad (un pantano ) que no teníamos antes. En realidad, hay un suceso único en el mundo, que es todo lo que sucede, y hay una una única red de causalidad, que es todo lo que existe.

@pitiklinov en Twitter

Referencia

Nexus Causality, Moral Warfare, and misatribution arbitrage. John Tooby. En This Will Make you smarter Doubleday 2012. Existe traducción al castellano. Este libro te hará más inteligente. Transiciones 2012

10 comentarios:

  1. Impecable artículo donde pone de manifiesto la necesidad de revisar muchas cuestiones filosóficas como el concepto de causa, y el de responsabilidad. Me gustaría añadir algo más.
    Desde un punto de vista legal, dices que el responsable es el borracho, pero no faltarán abogados que vean atenuantes en el hecho de que su conducta fuera provocada por el alcohol. O por sus genes que le inclinaron a beber. O por los malos tratos que recibió de niño y le llevaron a refugiarse en la bebida.Es decir que la cosa puede continuar complicándose. Y si en lugar de un borracho, fuera un enfermo mental, con un tumor cerebral, pues, más confusión.
    Para mí la única salida es el determinismo, tal y como intento explicarlo en mi blog memorias de soledad.
    http://memoriasdesoledad.blogspot.com.es/2011/08/determinismo-libre-albedrio-y.html
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estoy de acuerdo con tu comentario y con la entrada de tu blog. Como dices, la cosa todavía se puede complicar más legalmente en el caso del borracho ( que si enajenación mental transitoria...) y en la versión del 'loco'
      Coincido también en lo que comentas sobre el libre albedrío. Dices aquí: "Lo que no podemos aceptar es que nuestra conducta no tiene ninguna causa, o que la causa es un extraño ente inmaterial que influye sobre los procesos cerebrales y que ningún neurocientífico ha encontrado la mas mínima señal".Esa voluntad libre, ese extraño ente inmaterial que tú dices, me suena a una especie de deus ex machina, algo ajeno a toda red de causalidad previa que decide un resultado diferente, independientemente de todos los factores causales previos. A mí esto me parece imposible.
      Gracias por tu comentario

      Eliminar
  2. NO deja de ser curioso que mas del 50% de los encuestados digan que la culpable es la mujer y solo un 30 y pico acusen al verdadero asesino. Lo cual significa que hay demasiado moralina y retorica cristiana detras de las opiniones de la gente. Por cierto el post es magnifico. :-)

    ResponderEliminar
  3. Muy buen blog, interesantes posts :) ya estoy leyendo y hace boom en mi cabeza haciéndome reflexionar... así que seguiré con ello.

    Saludos y sigue así!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. muchas gracias, esa es la intención: que nos hagamos preguntas y pensemos :)
      Un saludo

      Eliminar
  4. Este viejo test es un buenísimo ejemplo de sesgos, no? Llevamos puestas unas gafas de color, unos gris (y lo ven todo gris), otros rosa (y lo ven todo rosa). Según las gafas que llevamos unos y otros, vemos que ella es la responsable última, o el borracho, o el pragmático barquero o etc. Si nos quitáramos las gafas quizá repartiríamos la "culpa" equitativamente. Todos al infierno o ninguno.

    ResponderEliminar
  5. Muy buen post. La vida esta llena de casualidades, momentos, situaciones... Todo depende de la esquina donde estemos.

    ResponderEliminar
  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  7. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  8. Interesante resumen. ¿Podría explayarse más respecto esto: "Pero nuestra mente evolucionó para extraer de la situación el elemento que podemos manipular y conseguir un resultado favorable para nosotros"?, quisiera saber que sucedió para que se evolucionara* de esa manera.

    ResponderEliminar