sábado, 23 de marzo de 2013

¿Por qué no pagan los hombres la pensión de alimentación de sus hijos?


Antes de hablar del tema de las pensiones (desde el punto de vista de la psicología evolucionista exclusivamente) unas líneas sobre el origen evolucionista de la paternidad. El éxito reproductivo de los machos viene determinado por su acceso reproductivo a las hembras, mientras que el éxito reproductivo de las hembras  está limitado por su acceso a unos recursos suficientes que puedan ser usados en la reproducción. Antes se pensaba que las hembras no se beneficiaban reproductivamente del hecho de tener más compañeros sexuales pero en animales como las ardillas de Idaho se ha demostrado que las hembras tienen más descendencia si se emparejan con múltiples compañeros sexuales. También pueden obtener más recursos (comida) si se emparejan con varios machos. También hay especies donde el macho ofrece más cuidados parentales a la prole que las hembras (pájaros como las jacanas, algunas ranas, caballito de mar, pez pipa...). Por eso, ahora se maneja el concepto de “tasa de potencial reproductivo” de manera que el sexo que tiene una tasa reproductiva potencial más lenta es aquel por el que va a competir el otro. Pero matices aparte, en el lenguaje de la biología evolucionista los machos se especializan en el “esfuerzo de emparejamiento” e invierten en competición entre machos, en el cortejo y en la guarda de la pareja. Las hembras, por contra, tienden a especializarse en el “esfuerzo parental”, en la supervivencia y perspectivas de reproducción de su prole. 


Aproximadamente el 90% de los pájaros son socialmente monógamos, un macho y una hembra se unen (con o sin fidelidad sexual, ese es otro cantar) y los machos invierten en los hijos. Como ponen huevos el macho puede sentarse encima y cuidarlo y puede alimentar al polluelo cuando nazca. En mamíferos la cosa cambia radicalmente porque la fertilización es interna y el macho no puede sentarse encima del huevo y tampoco pueden encargarse de la lactancia. El resultado es que solo el 3-5% de los mamíferos forman parejas donde el macho provee cuidado parental. La mayoría de las veces la inversión parental de los machos mamíferos en la prole termina con la eyaculación. Pero por ejemplo lobos y coyotes invierten paternalmente, también algunos monos del Viejo Mundo y otros como los titíes y tamarinos de América del Sur. La importancia del cuidado paterno en estas especies es tal que en animales en cautividad se ha visto que si se saca al padre de la familia la madre abandona al hijo. De los pequeños simios los machos Siamang son los que más cuidado parental ofrecen  cargando con los pequeños en sus espaldas buena parte del día.

Pero entre los grandes simios la norma es que los machos no proveen cuidado parental. No lo hacen los orangutanes, los chimpancés y bonobos tampoco, y los gorilas un poquito. Esto quiere decir que el cuidado parental de los humanos ha evolucionado recientemente. Pero no hay acuerdo en las fechas. Algunos plantean que las primeras parejas de humanos pudieron formarse hace 2 millones de años, en los primeros Homo erectus, pero otros plantean que el desarrollo cerebral más lento y el nacimiento de niños más indefensos ocurrió en Homo heidelbergensis, hace unos 500.000 años, aproximadamente, mientras que otros retrasan la aportación masculina y de otros familiares (abuelas, tías e hijas mayores) hasta la aparición del Homo sapiens, hace unos 150.000 años. En sociedades de cazadores-recolectores se ha observado que abuelas y tías proveen más cuidado directo de los niños que los propios padres. El problema de por qué se forman las parejas humanas es ciertamente complejo y se han propuesto muchas hipótesis. Por un lado el nacimiento de hijos cada vez más indefensos que por ejemplo no son capaces de agarrarse a la piel de la madre, como hacen los orangutanes, y que son mucho más difíciles de transportar. También están las conductas de vigilancia de pareja (mate guarding) para evitar el acceso de machos rivales, que podrían haberse ido prolongando en el tiempo. La hembra podría haber elegido un vínculo más prolongado buscando protección de depredadores o de otros machos. Y también está la hipótesis del “hombre cazador”, de que los hombres no aportaban cuidado directo sino indirecto por medio de las calorías aportadas por medio de la caza. Sea como fuere, la formación de estos vínculos de pareja a más largo plazo daría lugar a que las parejas durmieran juntas y los niños con ellos y así los machos fueran formando un vínculo parental con los hijos.

Acercándonos al tema de las pensiones, Gray y Anderson, los autores del libro por el que me estoy guiando para hacer esta entrada, señalan que el problema de invertir en hijos genéticos con los que ya no se convive es un problema exclusivamente humano. En las otras especies que hemos mencionado en las que los machos proveen cuidado paternal (tanto de pájaros como de mamíferos) la inversión de los machos termina en el mismo momento en que finaliza la unión reproductora entre los dos padres. Según estos autores, esta característica podría servir para definir a la especie humana: “los humanos son la especie en la que los machos continúan invirtiendo en los hijos después de que los padres dejan de estar en una relación sexual”. Sin embargo, a la vista de las cifras que vamos a ver a continuación, Gray y Anderson deberían haber formulado su definición como: “ los humanos son la especie en la que la mitad de los machos continúan invirtiendo...”. En USA en 2003 el 23% de las madres con la custodia de los hijos no recibían ningún pago por parte del padre mientras que el 32% solo recibía unos pagos parciales. Solamente el 45% de las madres recibía el pago completo acordado. Además los datos dicen que esta situación no ha mejorado con el tiempo y se mantiene casi inalterada en las últimas décadas. Jane Waldfogel encuentra que en 1978 el 59% de los hijos que vivían con la madre recibían el equivalente a la pensión de alimentación, y un 62% en 1995. Timothy Grall informa de un 60% en 1994 y un 61% en 2005.

Bien, ¿por qué son los padres reacios a pagar la pensión de alimentación de los hijos? Los expertos dan muchas razones y algunas de ellas son explicaciones proximales del fenómeno. Por ejemplo, los padres separados pueden tener menos dinero debido a los costes de mantener otra vivienda. Dicho claramente, es más caro para dos adultos mantener dos viviendas separadas que mantener una casa de forma conjunta. El divorcio conlleva menos dinero para gastar en los hijos, un desclasamiento. Tanto los padres como  los hijos bajan en el escalafón social. Esta vida loca que llevamos hace que sea prácticamente imposible vivir de manera digna con un sueldo, y con la crisis actual estamos viendo que la tasa de divorcios ha disminuido porque parejas que quieren separarse no se lo pueden permitir. Por esto no sorprende que los ingresos de un hombre  predicen de forma muy significativa si pagará la pensión. Los hombres que son muy capaces de pagar la pensión es más probable que la paguen, y es lo que se encuentra en los estudios.  Otro factor implicado es la proximidad entre el padre y los hijos, a mayor proximidad mayor implicación del padre en general y mayor pago de la pensión. Los padres que ven a sus hijos con más frecuencia es más probable que paguen la pensión. Padres qeu no pagan la pensión aducen que no tienen acceso a sus hijos como razón de no pagar y existe la percepción también de que las madres que no cobran la pensión restringen el acceso de los padres a los hijos. En un reciente estudio (en USA) el 86 % de los padres y las madres estaban de acuerdo en que los padres que no pueden pagar la pensión tienen derecho a ver a sus hijos, pero solo un 40% decía que los padres que pueden pagar pero no lo hacen tiene derecho a ver a los hijos. El problema en esto de la proximidad es ver en qué dirección va la flecha de causalidad: ¿los hombres que viven cerca invierten más, o los hombres que están dispuestos a invertir más se quedan viviendo cerca?

Otros autores señalan que la incapacidad del hombre para decidir cómo se gasta ese dinero puede influir en su decisión de pagar. Mientras la pareja está casada ambos cónyuges monitorizan si el otro gasta el dinero en lo que han acordado, pero tras la separación el padre no sabe si su dinero va realmente a ser invertido en los hijos. Esto podría explicar que cuando las relaciones entre los padres siguen siendo amigables y positivas el padre cumple mejor el pago de la pensión. Tal vez porque tiene más confianza en la mujer o porque esa cercanía puede servirle para monitorizar que la madre está gastando el dinero de forma adecuada. En estudio en Sudáfrica si la madre tiene un buen trabajo o lleva un estilo de vida aparentemente “lujoso”, los padres no suelen estar motivados a pagar la pensión.

Otra posibilidad sería que en realidad los hombres no disminuyan su inversión en los hijos cuando se divorcian, aunque puede parecer contraintuitivo o ridículo. Veamos. Se ha hecho muy poquita investigación midiendo la inversión del mismo padre con los mismos hijos antes y después del divorcio. Los estudios normalmente comparan a unos padres que están actualmente en una relación con la madre frente a hombres que ya no están en  relación con la madre. ¿Pero qué pasa si los hombres que se divorcian difieren de los hombres que no se divorcian? Suponed, por ejemplo, que es más fácil que las madres se divorcien de padres que sean malos proveedores o que no se implican con los hijos. Si ese fuera el caso, un bajo nivel de inversión parental sería la causa y no la consecuencia del divorcio. Es dudoso, pero merece la pena investigarlo. Un estudio holandés encuentra que los hombres más implicados en el cuidado parental tenían matrimonios más estables porque la madre “es más feliz si el padre está fuertemente implicado con los hijos”. También hay un estudio en USA que observa que en parejas con bajo nivel de conflicto antes del divorcio los padres estaban más implicados con los hijos que en parejas con alto nivel de conflicto pre-divorcio. Este es un tema que necesita más investigación. Una manera indirecta de estudiar este problema es ver si los padres que tienen hijos biológicos con dos parejas diferentes invierten lo mismo en los hijos que tienen con su pareja actual que en los hijos que tienen de la pareja anterior. Estamos estudiando en este caso a los mismos padres. Anderson ha realizado un estudio con este diseño y encuentra claramente que los hijos de uniones anteriores reciben menos dinero que los hijos de la unión actual. Esto sugiere que las diferencias de inversión entre los hijos de la actual pareja y de parejas anteriores no se deben a diferencias entre los padres de cada tipo de hijos, porque como decimos es el mismo padre.

Y aquí es donde la Psicología evolucionista nos aporta una explicación para esta disminución de inversión de los padres en los hijos cuando se divorcian, una explicación no proximal sino distal, o de causas últimas, aunque me temo que a algunos (y sobre todo a algunas) os va a parecer un poco “cruda”. La teoría evolucionista plantea que los organismos experimentan un compromiso entre esfuerzo de emparejamiento y esfuerzo parental. Es decir, el tiempo, el dinero y otros recursos pueden ser dedicados a adquirir parejas sexuales y al mantenimiento de esas relaciones (esfuerzo de emparejamiento), o a la inversión en la descendencia (esfuerzo parental). Pero el esfuerzo dedicado a adquirir parejas no puede ser dedicado a los hijos y viceversa. Aunque la mayoría de los modelos asumen que los hombres invierten en los hijos por el impacto beneficioso que esa inversión va a tener en ellos puede ser que los hombres no realicen esa inversión exclusivamente por el bien de los hijos. Si los individuos eligen su pareja en parte por la capacidad que tiene para invertir en los hijos, entonces la inversión en hijos aumenta la probabilidad  de obtener y mantener una pareja y de mejorar la calidad de la relación. Como las mujeres prefieren compañeros que invierten en niños, la medida en que los hombres inviertan en los niños de su actual pareja va a influenciar su relación con ella. Es decir, que visto desde esta perspectiva la inversión parental de los machos es en realidad una forma de esfuerzo de emparejamiento así como esfuerzo parental. Y tenemos estudios que apoyan esta hipótesis. Por ejemplo, Mary la Cerra encuentra en un estudio que las mujeres reaccionan positivamente a fotografías de hombres interactuando con niños y valoran más para una posible cita o como compañero sexual o como marido a estos hombres que a los que aparecen solos. También observa que las mujeres valoran negativamente a hombres que ignoran el llanto de un niño. Conviene fijarnos en que las mujeres del estudio no valoraban la empatía o solidaridad de los hombres en general, porque no reaccionaban de la misma manera cuando en las fotos el hombre ayuda a un viejo . Los hombres, por contra, eran indiferentes ante el hecho de que la mujer en las fotografías apareciera con niños o ignorando los llantos de un niño (ya os dije que esta explicación era un poco cruda).

Esta hipótesis nos aporta una posible explicación de la disminución de inversión de los hombres en los hijos tras el divorcio, incluyendo la resistencia de los hombres a pagar la pensión. En el caso de los hijos de la pareja actual el hombre no está invirtiendo en los niños simplemente por el bien de los hijos, sino que está motivado, en parte, por el impacto que la inversión tiene en la madre de los niños. Como decíamos, esta inversión es una combinación de esfuerzo parental y de emparejamiento (dicho crudamente de nuevo: se traduce en relaciones sexuales...). Cuando la relación con la madre termina el esfuerzo parental ya no lleva un componente de esfuerzo de emparejamiento y es única y exclusivamente esfuerzo parental. La selección natural favorecerá la inversión parental en los hijos para el bien de los hijos, pero a un nivel más reducido porque el hombre no está ya invirtiendo en la relación con la madre. Cuando la relación con la madre termina, es probable que el hombre recoloque la proporción de inversión que era en realidad esfuerzo de emparejamiento en establecer y mantener una nueva relación de pareja. A partir de la separación hay un conflicto de intereses entre el nivel de inversión que el padre está dispuesto a realizar y el nivel que la madre espera o prefiere. Las leyes también suelen obligar a mantener el mismo nivel de inversión que si el padre viviera con los hijos y, según esta hipótesis, podría ser que los hombres vivan  este arreglo como injusto porque merma su capacidad para un esfuerzo de emparejamiento.

Una hipótesis tiene que servir para hacer predicciones y la que estamos manejando nos dice que los hombres que invierten fuertemente en los hijos tras el divorcio  es menos probable que atraigan nuevas parejas y que tengan futuros hijos. ¿Hay datos que lo apoyen? En un estudio en Trinidad los padres que no se emparejaban de nuevo interactuaban más con sus hijos que los que tenían una nueva pareja. En USA algunos estudios encuentran que los hombres que pagan la pensión- por las buenas o por las malas- es menos probable que se casen de nuevo o que formen una relación sexual. Otros estudios encuentran que los hombres que tienen nuevos hijos con otra pareja es menos probable que paguen la pensión de alimentación, así como que los padres que pagan la pensión es menos probable que tengan nuevos hijos.

Resumiendo, vemos que intentar responder a la pregunta que da título a la entrada es francamente difícil y además no hemos tocado otros factores económicos y sociales implicados. Simplemente, hemos tratado de una aportación desde la teoría evolucionista a la comprensión de este fenómeno. Por supuesto no se trata de “justificar” la conducta de muchos padres irresponsables sino de que entender la motivación (o la falta de la misma) de estos padres es un paso importante para explicar y tal vez para cambiar sus conductas.

@pitiklinov en Twitter

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6 comentarios:

  1. Interesante articulo però añadira un factor de crisi actual que puede hacer variar comportamientos sobre las pensiones. Un padre divorciado que se haya dedicado mucho a sus hijos y que se encuentre, ahora, en una situación de fallida económica que le impida A: pagar la cantidad de antes B: Pagar incluso con puntualidad una cantidad. Y eso tiene poco que ver con ser buen o mal padre, si lo ha sido hasta el momento de la fecha. También habria que hacer un estudio de porque en la raza humana las " madres" acaparan por naturaleza esta parcela ( cuidado de hijos y recibo de contraprestaciones). Plantearlo al revés parece fuera de lo natural, no? Este es el problema

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    1. Pep, interesante también tu aporte, sin embargo, tengo que decirte que en mi experiencia en el sistema judicial (te escribo desde Perú) de mi pais, veo que el problema no es necesariamente económico porque como me dicen muchas madres: "si él me diera lo que hemos quedado( personalmente o através del Juez) que generalmente es poco o MUY poco, yo no haría nada en contra de él", el problema es que ,frecuentemente, esa pequeña cantidad acordada , ni siquiera eso es capaz de dar, entonces para muchos litigantes alimentarios el problema es de actitud. No niego que hay mujeres que manejan muy mal esta situación y que no hacen nada para mantener a sus hijos y que sólo esperan lo que el padre pueda dar ( lo que está muy mal porque la mamá es tan responsable como el papá)pero muchas veces las madres al menos quieren ver la voluntad de contribución del padre aunque reciban poco, la vida no es fácil para nadie, pero ni siquieran ven eso y en cambio sí ven que gastan mucho dinero en otras mujeres e incluso con los hijos de otras mujeres para quedar bien, ese sería mi comentario, saludos

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  2. Pep:

    No se trata tanto de que las madres acaparen el cuidado de los hijos sino de que la mayoría de padres NO desean ocuparse de la crianza de los hijos y de llevar la casa.
    Ya les gustaría a muchas casadas y divorciadas que sus parejas y ex-parejas compartieran las tareas domésticas y de cuidado de hijos pero la mayoría prefiere viajar "sin cargas". Usted ya me entiende.

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  3. Hombres de mierda irresponsables para q traen hijos al mundo si luego los abandonan y ademas de no pagar pension tampoko pasan tiempo con los hijos son tan malos padres e irresponsables

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  4. Yo estoy separada, él decidio cuando y como iva a ver a sus hijos, juntos acordamos cuanto dinero aportaria, yo nunca le niego ver a sus hijos, pero pocas veces paga la pensión. Ahora entiendo que simplemente no le importa el bienestar de los ninios aún que el jura que los ama. Hay de todo tipo de padres y madres en esta vida.

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  5. Mi ex-esposo sólo quiere aportar el 15% de sus ingresos para nuestros dos hijos!!! y dejó de hablarle a nuestra hija cuando lo demandamos por pensión alimenticia, (mi hija tiene 18 años).... pero irónicamente se la pasa orando con los Testigos de Jeová!!!... Está totalmente desubicado... ah... y vive solo, es demasiado egoísta.

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