lunes, 22 de julio de 2013

Los Misterios de la Sexualidad Femenina



La gran pregunta que nunca ha sido respondida y que yo tampoco he sido capaz de responder, a pesar de más de 30 años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere la mujer?
-Sigmund Freud a una discípula

Este artículo del New York Times es muy bueno en su totalidad y describe el trabajo que están haciendo un puñado de mujeres investigadoras intentando entender la pregunta del millón: qué quieren las mujeres. Yo me voy a centrar en dos de ellas-que están resumidas en este otro artículo más breve- porque abordan unos puntos oscuros muy interesantes de la sexualidad femenina, para los que, de momento, nadie tiene una explicación. Primero vamos a ver cuáles son esos dos fenómenos, o problemas, que esperan una respuesta.
Meredith Chivers

Empezamos describiendo un experimento de Meredith Chivers. Se mostraron a hombres y mujeres- homo y heterosexuales- una serie de películas donde había actividad sexual chico-chica, chico-chico, chica-chica, un hombre masturbándose, una mujer masturbándose, una chica haciendo ejercicios de Calistenia, un hombre cachas paseando por la playa y...bonobos teniendo relaciones sexuales. Los investigadores medían la respuesta de excitación ante estas películas de dos maneras: objetiva y subjetiva. En cuanto a la medida objetiva, los sujetos estaban sentados a una silla y en los hombres se utilizaba pletismografía peneana para ver el aumento del diámetro del pene, y en la mujer fotopletismografía  vaginal, que mide el aumento de vasocongestión en el epitelio vaginal. Se les daba también un instrumento en el que podían marcar lo excitados que ellos se sentían subjetivamente.

Los hombres respondían de una manera que Chivers llama específica de categoría. Es decir los hombrres heterosexuales se excitaban subjetiva y objetivamente al ver escenas heterosexuales y entre lesbianas y al ver a mujeres masturbarse o ejercitarse. Los hombres homosexuales al ver escenas homosexuales y el resto de escenas según su preferencia sexual. Ni los homo ni los heterosexuales respondieron al sexo entre bonobos. Las puntuaciones objetivas y subjetivas concordaban perfectamente. Es decir, en los hombres sus mentes y sus genitales están de acuerdo.

¿Pero, qué pasa en las mujeres? Pues la cosa es totalmente diferente. A pesar de que las mujeres se declararan homo o heterosexuales mostraban todas ellas una fuerte respuesta genital con todo tipo de escenas, fueran hombres con hombres, hombres con mujeres o mujeres con mujeres. Respondieron mucho más a la mujer haciendo ejercicios de estiramiento que al hombre desnudo paseando y su flujo sanguíneo aumentó claramente (aunque menos que con el sexo humano) al ver las escenas sexuales entre bonobos. Además, en el caso de las mujeres -sobre todo las heterosexuales- la mente y los genitales parecían no pertenecer a la misma persona, no había concordancia entre lo que ellas decían subjetivamente y lo que marcaba el fotopletismógrafo. Durante las escenas de lesbianas las mujeres decían que no se habían excitado pero sus vaginas indicaban lo contrario. Viendo sexo entre hombres homosexuales informaron también de menos excitación que la real y viendo relaciones heterosexuales informaron de mucha más. Entre las voluntarias lesbianas las dos lecturas convergían cuando las escenas eran entre mujeres, pero cuando había solo hombres en pantalla las lesbianas decían que sentían menos excitación de la que marcaba el aparato. Subjetivamente tanto las mujeres homo o heterosexuales decían que no había excitación y ya hemos comentado que sí la había.

Hay que decir que estos experimentos se han replicado muchas veces. También es interesante hacer notar que en uno de ellos participaron transexuales de hombre a mujer y respondieron como hombres, es decir, de forma específica a su categoría y no de forma indiscriminada o general, como las mujeres. Hay una discordancia entre lo que dice el cuerpo y lo que dice la mente de las mujeres. Pero antes de pasar a las posibles explicaciones vamos a ver el segundo hecho misterioso de la sexualidad femenina (bueno, hay más, me refiero a los que vamos a tratar en este post :-)). En su experiencia como terapeuta de mujeres que habían sufrido asalto sexual y violación, Chivers se ha encontrado casos no solo de excitación sexual, sino incluso de orgasmo, y cómo las mujeres contaban estas respuestas físicas. Por otro lado, según otros estudios, entre un tercio y más de la mitad de las mujeres tienen fantasías sexuales (a menudo durante las relaciones sexuales) de violación, o de algo muy parecido: empleo de la fuerza sobre ellas, sometimiento en contra de su voluntad, intoxicación y cosas parecidas. Una de cada 10 mujeres fantasea una vez al mes con ser asaltada sexualmente.

¿Cómo puede querer alguien que le hagan algo en contra de su voluntad? ¿no es contradictorio? ¿Y si no quieren, cómo es que se excitan genitalmente? Chivers tiene una teoría evolucionista para explicarlo, que es la siguiente. Según ella, la sexualidad femenina está dividida en dos sistemas separados, aunque se solapen: el fisiológico y el subjetivo. El deseo está en el subjetivo, el cognitivo. La respuesta fisiológica no tiene que ver con el deseo. De otra manera, tendría que pensar que las mujeres quieren tener sexo con bonobos, dice Chivers en broma. Chivers, y otros sexólogos, han propuesto una hipótesis evolucionista, que diferencia entre Preparación(o Disposición ) Sexual Refleja, y Deseo. La lubricación genital es necesaria para reducir el dolor y la probabilidad de heridas en una relación sexual. En la historia evolucionista las mujeres han tenido que sufrir asaltos y aceptar relaciones sexuales de forma forzada, o también han tenido que intercambiar comida o favores por sexo cuando no había tampoco un verdadero deseo de relaciones sexuales. Las mujeres ancestrales que no mostraron una respuesta sexual vaginal automática ante estímulos sexuales experimentaron heridas que resultarían en enfermedades, infertilidad , o incluso la muerte, y por ello no pasaron esas características a su descendencia. Dicho de otra manera: las mujeres no se han podido permitir el lujo de tener lubricación genital cuando ellas querían tener relaciones con un macho de su elección. Deberían estar listas para lubricar ante determinadas pistas o claves en el entorno. No se sabe cuáles son las claves que disparan la respuesta fisiológica pero podrían ser cosas que el sexo humano y el de primates tienen en común, como las posturas sexuales, los movimientos durante la relación, o la visión del pene en erección.

Bueno, parece que podemos entender algo. Esta teoría nos puede explicar la respuesta fisiológica en caso de asalto sexual y los resultados de los estudios de Chivers. Parte de la respuesta sexual femenina está diseñada para la autoprotección en casos de abuso. Suena fuerte pero puede tener cierto sentido...Pero esta hipótesis no nos explica el problema de las fantasías sexuales con temas relacionados con la violación, porque en las fantasías sí estás excitado y hay verdadero deseo. Aquí entra el trabajo de otra investigadora, Marta Meana, que coincide en muchos puntos con el de Chivers. Plantean que hay un elemento receptivo, o reactivo, en la sexualidad femenina y que hay que contemplar la interacción de la pareja como un proceso complementario. Pero Meana enfatiza más que Chivers el rol de ser deseada -y del narcisismo- en el deseo de la mujer. Según Meana, la visión tradicional en la época de la píldora y de la liberación de la mujer era que la mujer estaba motivada desde dentro, que no dependía de la iniciación del otro, pero dice que los resultados  clínicos y de muchos experimentos cuestionan esta concepción. Meana cree que para las mujeres ser deseadas es el orgasmo. 

Una estudiante graduada de Meana realizó un experimento en el que estudiaban la atención visual de hombres y mujeres mientras veían unos videos eróticos. Los sujetos portaban unas gafas especiales que permiten seguir en qué parte de la escena que aparece en pantalla se están fijando realmente. Los hombres miraban mucho más a las mujeres, sus caras y sus cuerpos, que a los hombres. Las mujeres miraban igualmente a los dos sexos, sus ojos eran atraídos tanto por las caras de los hombres como por los cuerpos de las mujeres, las caras de deseo, de necesidad de los hombres y el encanto y arrobo sexual de las figuras femeninas. Meana ha tratado muchos casos de dispareunia y ha visto que las mujeres informan de menos dolor si hay más deseo. El problema es cómo  aumentar el deseo. Meana dice que , a pesar de que se diga lo contrario eso tiene poco que ver con tener una relación muy guay con muy buena comunicación.  Cuenta el caso de una pareja donde él colaboraba muy bien, preguntando: “¿así está bien?”, y cosas por el edstilo, muy empático y demás pero sin ningún resultado. No había urgencia popr parte del hombre, un deseo fuera de su control. Según Meana, las mujeres quieren ser objeto de admiración erótica y necesidad sexual, las fantasías sexuales femeninas se centran en recibir placer, no en darlo, el deseo de la mujer, según ella, es menos relacional que el del hombre.
Marta Meana

Meana plantea que el deseo sexual femenino es menor que el del hombre y se necesita un estímulo mayor para encenderlo. Si a mí me gusta menos que a ti el pastel me tienes que poner un pastel superespecial para que me anime a comerlo. En una relación de las maravillosas el hombre pierde interés y se convierte en una rutina. La mujer no siente que es elegida. Meana plantea una fantasía en la que una mujer es inmovilizada contra la pared en un callejón y es asaltada sexualmente. El violador está tan desbordado por su deseo, por su atracción por esa mujer concreta, que no se puede contener, se salta todas las normas por ella; ella se siente el único objeto de su deseo y se siente electrificada. Meana se disculpa por el tono antifeminista de la fantasía. No se trata de plantear que las mujeres quieren que las violen, se trata de entender la parte de las fantasías de violación que es la que excita a las mujeres que las tienen. Meana dice que las mujeres quieren algo contradictorio, están ante una especie de dilema. Quieren cuidado, protección, atención, empatía y cariño, pero a la vez quieren ser lanzadas contra la pared sin que haya verdadero peligro. Quieren un troglodita comprensivo, todo a la vez. Dice mena que si tuviera que pensar en alguien que encarnara todas esas cualidades y contradicciones a la vez sería Denzel Washington, que comunica a la vez esa clase de poder y que es un hombre bueno.

Resumiendo, en estas fantasías de sumisión la mujer está imaginando ser querida. Lo que le excita de la fantasía de “violación” no es que la mujer no quiere, sino que el hombre quiere. Es el deseo del  hombre lo que la excita; el deseo de la mujer procede, o se alimenta, del deseo del hombre. La sexualidad de la mujer sería más reactiva.

Por supuesto todo esto es muy discutible y polémico, especialmente la segunda parte que hemos comentado. Pero creo que la existencia de dos sistemas diferentes en la sexualidad femenina sí está apoyado por los datos de muchos experimentos y tiene aplicaciones prácticas. Por un lado para los hombres, para que no malinterpreten las situaciones. La vagina dice una cosa y el cerebro otra, pero es el cerebro el que importa. Por supuesto nadie tiene el derecho a violar la autonomía de una mujer sobre su cuerpo. Conviene señalar, como hace Chivers a sus estudiantes, que excitación genital no significa consentimiento. 

Pero también puede ser útil este conocimiento para las mujeres que han mostrado una respuesta genital en casos de sexo no consentido, que sepan que esa respuesta a la exposición de estímulos sexuales es automática y que ocurre tanto ante  estímulos deseados como ante los no deseados. Siempre existen sentimientos de culpa en todas estas experiencias traumáticas, y este tipo de respuesta fisiológica los puede incrementar. Puede ser reconfortante para la mujer reinterpretar esa respuesta fisiológica durante el asalto como una defensa, explicarles que su cuerpo se estaba autoprotegiendo.

@pitiklinov en Twitter

Referencia

Dado el éxito del artículo el autor del artículo del New York Times, Daniel Bergner, acaba de publicar un libro:


17 comentarios:

  1. La fantasías de sumisión no serán entonces fantasías de poder? De tener al hombre dominado por atracción sexual? No es muy común eso y lo disfrutan más aún que el sexo en muchos casos?

    Salvo que empecemos con que el deseo es el deseo del otro y eso, digo quedándose en una hipótesis evolucionista.

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  2. http://www.guardian.co.uk/books/2013/jul/11/what-do-women-want-review

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  3. Estupendo artículo, como siempre.

    Yo creo que muestran claros fenómenos (sobretodo el primero) que son difícilmente abordables sin recurrir a la psicología evolucionista.

    ¡Un saludo!

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  4. Bastante revelador desde esa perspectiva, arrojar luz sobre un tema tan complejo... Excelente post!.

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  5. M parece un post magnifico y que a traves de esa especie de disociacion cerebro/vaginal de las mujeres nos permiten entender tanto la psicopatologia de la anorgasmia como la condicion pluriorgasmica, pero en mi opinión falta algo: no solo de deseo y lubrificacion se alimenta el orgasmo femenino, hace falta algo mas, un apagado, una desconcexion, un abandonar el control

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  6. Aqui hablé de ello:
    http://pacotraver.wordpress.com/2010/09/21/orgasmo-femenino-y-efecto-placebo/

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  7. lyuti (vadebichos)26 de julio de 2013, 4:47

    Hola. Primero quiero decir que me extraña que creais que una foto de un tío cachas sea un paralelismo de una foto de dos tías toqueteándose o la de la tía de la manzana que pones en el post. Pon a la misma tía paseando por la playa y tal vez no de el mismo resultado. Pero yo no tengo pene. A vuestra consideración lo dejo.
    Si pones la foto del cachas con un enfoque adecuado, marcando espalda, el efecto es totalmente distinto. Al menos para mi; claro que lo digo sin meterme ningún chisme asqueroso de esos en ninguna parte.

    Segundo. Qué duro está hoy estudiar una carrera, para pagártela hay que hacer cosas raras. Vender óvulos o meterse tal chisme por la vagina. No me extraña la cara de media risa de Meredith.

    Tercero. ¿Qué diferencia hay entre evolucionista y evolutivo?

    Cuarto. Sí, Denzel me mola mucho. Eso no quiere decir que les mole al 100% de las tías, ojo con las generalizaciones. Que son mucho más comunes cuando el objeto de consideración son las tías, que cuando lo son los tíos. Tengo muchas amigas y a ninguna más le pone Denzel.

    Quinto. Meana qué hizo para desligar el efecto nurture en su experimento de visionado de videos. Porque siempre nos encontramos el efecto cultural en las actuaciones humanas, que no se sabe deslindar del efecto "natural". Nature versus nurture, peligro.

    Sexto. Bergner en el libro que enlazas, expone que las mujeres son mucho más promiscuas de lo que se tiene entendido en nuestra cultura. Que nos va más la variedad de lo que dejamos ver. No está de acuerdo con Meana en que nos guste menos el sexo, o el pastel.
    Estos dos tendrán que confrontar puntos de vista.

    Séptimo. Para entender lo que hacen las mujeres, lo mejor es ponerse las gafas de ver lo que esta sociedad, que se dice igualitaria, hace con las mujeres.
    Sé que es muy difícil ponerse esas gafas, que lleva mucho aprendizaje, mucho esforzarse en ver lo que estamos todos troquelados para NO ver.
    Pero merece la pena. Como ejercicio uno, propongo que cuenten el número de veces por día en que se oyen comentarios que generalizan sobre las mujeres.

    Un saludo.

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    1. Como hombre no me siento legitimado para comentar tus opiniones que me parecen muy respetables y oportunas. Solo dos cosas:
      - lo que comentas te nature/nurture lo dice la propia Chivers en el artículo: “The horrible reality of psychological research,” Chivers said, “is that you can’t pull apart the cultural from the biological.”
      - En cuanto a lo de evolutiva/ evolucionista hay una tradición en España de hablar de Psicología Evolutiva para referirse a la psicología del desarrollo del niño, de las diferentes etapas por las que pasa un niño en su evolución. El clásico autor es Piaget. Entonces mucha gente traduce evolutionary por evolutivo pero son cosas diferentes ( evolutive y evolutionary). Evolutionary en castellano se está traduciendo por evolucionista y se refiere la evolución en el sentido darwiniano, no en el sentido de Piaget. Yo cuando hablo de explicaciones darwinianas prefiero evolucionista, me parece más correcto.

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    2. lyuti (vadebichos)29 de julio de 2013, 6:49

      Hola.
      Como ser humano cualquiera puede darse cuenta de que visionar algo con una sonda metida en un orificio corporal natural es bastante aberrante. También lo es, pero menos, visionar algo con una abrazadera en el pene. Y para tomar nota sobre la cantidad de veces que se oyen comentarios generalistas sobre las mujers en un día solo hace falta saber escribir.

      Sobre las fotos erotizantes, puedo explicarlo ya que las mujeres hablamos de más cosas que de qué actores nos gustan. Las fotos erotizantes de mujeres, con los ejemplos que ilustran el artículo incluídos, tienen un aire de invitación, de atractivo. Las mujeres no están paseando a su aire, se vuelven al espectador, invitan, se muestran receptivas y están en un plano -respecto al espectador- nada agresivo, más bien vulnerable. El escasísimo porno y material erótico para mujeres hetero que hay debería tenerlo en cuenta, las fotos de hombres deberían ser igualmente sugerentes y receptivas, no algo tan burdo como un cachas en pelota, que además cualquiera que vaya a una playa en que se permita el desnudo, como yo desde niña, está harto de ver.

      Sé que no es posible desligar totalmente la nature y la nurture, pero por lo tanto, y un ciento por ciento más si en el experimento que da pie a las especulaciones mentales sobre las fantasías de las mujeres _las opiniones de Meana_ no se ha tomado ninguna-ninguna, absolutamente ninguna, medida para desligar ambos efectos (natual y cultural), por lo tanto como decía es totalmente erróneo hablar de la naturaleza de las mujeres, ni basarse en dicho experimento para defender que es un comportamiento "natural" o "evolutivo/nista" de las mujeres. Muchísimo más sólido me parece el experimento y las opniones dervivadas de éste de Meredith, aunque también me parezca muchísimo más asqueroso.

      Entre los hombres está cada vez más extendido el mito de la Dominatrix, y a ver quien ha sacado la interpretación sobre esto y cual es.

      Mi opinió es que tanto a mujeres como a hombres les gusta ser el centro de la atracción, y si no mirad la cantidad de situaciones en que se explica que un hombre se ha excitado porque está en una situación de poder dentro de un grupo. Por ejemplo, en las imágenes de George Bush junior cuando aterrizó en un portaviones al final de la guerra de Irak, se ve un apunte de erección, y da muchísima vergüenza ver eso, pero es así.

      Por último, estoy de acuerdo con lo que dice Bergner y también Meana, por cierto. Que las diferencias entre mujeres son muchísmo más importantes que las que estos experimentos dejan ver.

      Un saludo

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  8. Enhorabuena por este blog, que trata de temas realmente interesantes e importantes que nos afectan a todos.
    En el ser humano suele haber una notoria diferencia entre lo que se dice públicamente y lo que luego se hace en la práctica, en el sexo es claramente así.

    Saludos.

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    1. muchas gracias por tu comentario
      sí, hay que ser prudente e ir investigando con paciencia
      Un saludo

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  9. Ya le comentaba yo a un amigo que cuando uno encuentra "rica" a una mujer ella, de alguna forma ella lo percibe y se hace más accesible.
    La intuición precede a los formalismos.

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  10. "Según Meana, las mujeres quieren ser objeto de admiración erótica y necesidad sexual, las fantasías sexuales femeninas se centran en recibir placer, no en darlo, el deseo de la mujer, según ella, es menos relacional que el del hombre."

    Cuando dices "recibir placer" te refieres al placer que recibirá ella, ¿no? lo digo porque me resulta un poco contraictorio con "las mujeres quieren ser objeto de admiración erótica y necesidad sexual", solo para confirmarlo.

    Un saludo.

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    1. Sí, yo lo entiendo como tú. La verdad que a mí también me parece contradictorio ahora que lo leo después de mucho tiempo de haberlo escrito y de leer en aquel entonces y extraer lo esencial de los artículos originales (en el contexto de entonces seguro que lo vi más claro y tal vez por eso no lo expliqué bien).
      Las mujeres quieren ser deseadas, despertar una pasión incontrolable, algo que "vuelve loco" al hombre y no pueden controlar pero quiere recibir placer sí, que el actor sea el hombre y ellas recibir más pasivamente.
      Un saludo

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  11. Sistema físico en la mujer: provoca los síntomas de protección.
    Cerebro recibe datos de dilatación, lubricación, etc.
    Estos datos (subconscientes) "cambian" el modo cognitivo de analizar la situación.
    Damasio...

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  12. Sistema físico en la mujer: provoca los síntomas de protección.
    Cerebro recibe datos de dilatación, lubricación, etc.
    Estos datos (subconscientes) "cambian" el modo cognitivo de analizar la situación.
    Damasio...

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